martes, 6 enero, 2026
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Hotel Italia: dónde funcionó, a quiénes albergó y en qué se transformó en la actualidad?

“Hay una resignificación de los edificios”, advierte Eduardo Taleti, historiador y a cargo del recorrido por sitios de patrimonio históricos. Una introducción necesaria para hablar del que fue uno de los hoteles más importantes del país y hoy, reconvertido, es la sede de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

El hotel Italia fue uno de los más prestigiosos de Rosario y de la Argentina. Su historia se remonta a 1890. Albino Pagliano y su esposa Dorina, una joven pareja de italianos de apenas 21 años, llegaron a Rosario con capital propio y un espíritu emprendedor que definía a la migración de la época. Con un crédito del Banco de Londres y América del Sur, adquirieron el terreno ubicado en calle Maipú-entonces calle de la Aduana- 1065 y emprendieron una construcción que llevó siete años.

El hotel abrió sus puertas en 1897. Tenía al principio dos plantas, pero entre las décadas de 1920 y 1930 sumó un tercer piso. Llegó a tener 100 habitaciones.

El Italia sobresalía en esos años a nivel nacional por su categoría. No solo fue un alojamiento de lujo: también, el símbolo de una burguesía inmigrante que transformó un puerto natural en una potencia agroexportadora mundial.

Taleti agregó que Albino Pagliano tenía hermanos que también incursionaron en el rubro gastronómico y hotelero.

Los notables que pasaron por el Italia

Entre 1900 y 1930, el Hotel Italia fue el corazón de la vida social rosarina. La ciudad, que en ese entonces superaba a Córdoba en crecimiento y era el puerto triguero número uno del mundo, atraía a personalidades de renombre.

«Los edificios hablan y este nos cuenta quiénes pasaron por ahí», explicó el historiador. La habitación 104 es, quizás, el rincón más legendario: allí durmió Carlos Gardel en su última visita a Rosario. El Zorzal Criollo visitó la ciudad diez veces. No solo por el tango: Taleti recordó que aquí tenía caballos de carrera.

El poeta Federico García Lorca ocupó la misma habitación, la 104, años después.

En la actualidad esa habitación pertenece al rectorado dentro de la sede de la UNR.

Foto: Juan José García

Pero la lista de celebridades internacionales es inabarcable: desde el legendario tenor Enrico Caruso, que paró allí en 1915, hasta el príncipe Humberto de Saboya, último rey de Italia. Incluso figuras de la aristocracia europea y personajes vinculados al poder de la época, como condes y diplomáticos italianos, encontraban en sus salones el refugio de su propia tierra.

Estilo

«Los edificios hablan y nos cuentan la historia», insiste Eduardo. El Hotel Italia, diseñado por el reconocido arquitecto e ingeniero civil Tiépolo Melia (el mismo que proyectó la casa de los Castagnino), se erigió bajo un estilo italianizante inspirado en las villas romanas.

Sus interiores eran una muestra de los mejores artesanos europeos: vitrales de Salvador Buxadera, cerámicas pintadas y una carpintería de lujo. Entre sus tesoros sobrevivientes se encuentra la «Sala de los Espejos», una réplica modesta de la galería de Versalles.

El edificio tiene un maravilloso vitraux al pie de su escalera, con ornamentos de Domingo Fontana, puertas de cedro y valor patrimonial.

Foto: Juan José García

El hotel fue intervenido a partir de los ‘90. Fue cuando, en 1987, la Universidad compró el inmueble en una subasta pública. Poco después, modificó el interior para alojar oficinas y otras dependencias. La fachada, sin embargo, continúa intacta.

El edificio conserva su piso original excepto el del salón de fiestas, que era de roble. “Realmente tiene un patrimonio importante”, enfatizó Taleti.

Foto: Juan José García

El fin de la época dorada

En 1983 el hotel quebró y cerró. Hubo un primer remate: alfombras, vajillas, todo lo que marcaba su categoría. Antes de su cierre definitivo, decayó de hospedaje de categoría a «hotel de pasajeros» o pensión. Alquilaba las habitaciones por mes o semana.

Estudiantes universitarios del interior, familias de escasos recursos y personas solas reemplazaron entonces a los pasajeros famosos y adinerados.

En los remates de la decadencia, muchas familias rosarinas compraron objetos del hotel. El propio Taleti conserva una azucarera con la inscripción «Banco de Italia», testimonio de la estrecha relación entre los capitales bancarios y el desarrollo hotelero de la época.

La dictadura dejó su huella en la habitación 105

La Facultad de Humanidades y Artes es la que, en la UNR, registra la mayor cantidad de desaparecidos en la época del Estado terrorista.

“La lista oficial que tiene que ver con los registros, los legajos, da 78 desaparecidos, de los cuales 44 son mujeres”, relata Taleti.

Foto: Juan José García

María Teresa Vidal, más conocida como Marité, tenía 21 años en 1976. Estudiaba Letras. Era de una familia de buena posición golpeada económicamente, por lo que algunos de sus integrantes terminaron viviendo en el hotel Italia cuando ya había decaído a pensión. Otros familiares se alojaban el hotel Imperio, también entonces un inmueble de hermoso estilo árabe español en decadencia, donde desde finales de la década de 1990 funciona la sede administrativa del Sindicato Luz y Fuerza.

Marité fue secuestrada de la habitación 105 (al lado de la que ocuparon Gardel y García Lorca) el 6 de agosto de 1976 por un grupo de tareas de la Triple A. La entregó la administradora del otrora hotel y en ese tiempo pensión.

Marité les ofreció a los integrantes de la «patota» las joyas de oro que tenía de su familia para salvarse, pero se la llevaron de todos modos. Y le robaron sus pertenencias.

Según un reporte de inteligencia recuperado por la Justicia, en septiembre de ese año agentes de la comisaría 11 y de Prefectura rescataron del río Paraná el cuerpo de una mujer envuelto en una lona, atado de pies y manos, «no siendo posible su identificación por el estado en que se encontraba».  Lo enterraron en una tumba NN del cementerio La Piedad. En 2012, el Equipo Argentino de Antropología Forense exhumó el cadáver y le restableció su identidad: era Marité.

Los túneles, también en el Italia

Como tantos túneles ocultos en la ciudad,  el hotel tenía el suyo. Cuando la UNR comenzó las obras de recuperación, los arquitectos y obreros encontraron esas estructuras en el subsuelo, que no figuraban en los planos.

Son galerías con techos de bóveda de ladrillo visto, con paredes de gran espesor para soportar la humedad y el peso del edificio.

El inmueble era extenso, y tenía una salida por calle Laprida, paralela a Maipú. Hay varias teorías sobre la función quy cumplía. Se dice que las autoridades o los huéspedes famosos lo usaban como vía de salida discreta, alternativa al ingreso principal.

En el contorno del actual edificio, el túnel está preservado, pero tiene bloqueado el acceso. Hay indicios de que conectaba con otros pasadizos subterráneos, que fueron cortados o tapiados durante el siglo XX, cuando se construyeron los cimientos de nuevos edificios en la manzana.

𝗕𝗮𝗿𝗿𝗶𝗼 𝗘𝘅𝗽𝗹𝗼𝗿𝗮𝗱𝗼

La serie de recorridos históricos para mostrar el patrimonio cultural y arquitectónico de la ciudad y en particular en edificios vinculados a la educación pública tienen nombre: Barrio Explorado.

En el último cuarto del S.XIX se proyectaron grandes emprendimientos arquitectónicos para darle una impronta clásica y academicista al centro rosarino: Círculo Italiano de Córdoba y Mitre, residencia de la Familia Castagnino en San Juan y Maipú, de Luis y Santiago Pinasco en Bv. Oroño y Córdoba y el Grand Hotel Italia, hoy Sede de Gobierno de la UNR. El Arq/ Ing. Italo Meliga, fue el autor de estos proyectos y siendo director de la Oficina de Ingeniería Municipal planificó y construyó con Caetano Rezzara la Municipalidad de Rosario.

Taleti explicó que los recorridos son parte del programa de la Facultad de Humanidades y Arte. El primer recorrido se realizó en dicha facultad en 2021. Luego se incorporó el ECU, este año Hotel Italia ya que es la actual sede de la UNR y próximamente el vicerrectorado y la facultad de Abogacía.

“Todos los años vamos incorporando algo nuevo, porque lo que lo que buscamos es mostrar la puesta en valor puesto y visibilizar cómo la universidad mantiene a sus edificios”, sostuvo el historiador.

“La idea nuestra es mostrar, abrirlo, porque la facultad. Esta recuperación no es solo estética; responde al principio de la Reforma Universitaria de articular la institución con la sociedad”, concluyó.

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