River Plate recibió un duro golpe en su esquema defensivo luego de que Juan Carlos Portillo sufriera la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, según confirmaron los estudios médicos realizados tras el encuentro ante Argentinos Juniors. El joven defensor debió abandonar el campo de juego apenas unos minutos después de haber ingresado, con evidentes gestos de dolor, generando preocupación inmediata tanto en el cuerpo técnico como en sus compañeros. Este tipo de lesión es considerada grave y suele requerir cirugía, además de un proceso de rehabilitación prolongado que, según los especialistas, podría mantener al jugador fuera de las canchas entre seis y ocho meses, comprometiendo su participación en gran parte de la temporada.
La lesión de Portillo representa un desafío importante para el DT de River, que deberá reconfigurar la defensa y considerar alternativas para cubrir la ausencia del juvenil, quien venía ganando protagonismo en los últimos partidos. Además, este contratiempo podría obligar al club a evaluar posibles incorporaciones o ajustes en el plantel para mantener el equilibrio defensivo y afrontar con garantías los compromisos venideros en la liga local y competiciones internacionales. La situación genera además un fuerte impacto emocional en el equipo, que ve cómo uno de sus talentos emergentes queda momentáneamente fuera de acción.
Los especialistas recuerdan que la recuperación de un ligamento cruzado anterior incluye no solo la intervención quirúrgica, sino también un intenso proceso de fisioterapia y entrenamiento para recuperar fuerza, estabilidad y movilidad en la articulación afectada, por lo que Portillo deberá cumplir rigurosamente cada etapa para asegurar un retorno seguro al fútbol profesional. River, mientras tanto, deberá adaptarse rápidamente y buscar soluciones a corto y mediano plazo, en medio de un calendario exigente que no espera por las lesiones.
