sábado, 21 febrero, 2026
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Cosquín Rock 2026: elige tu propia aventura

Cosquín Rock sigue sorprendiendo. Esta vez fueron siete los escenarios que recibieron a más de 100 artistas, a los que se le suman muchísimas propuestas, activaciones, intervenciones y espacios para disfrutar con rincones de descanso, juegos, merchandising y ofertas gastronómicas. Sin duda, eso posiciona al festival en el epicentro de los fenómenos masivos en Argentina. En nombres, reunió lo más taquillero de la escena argentina, sumando buenos shows del plano internacional. En dos días, se pudo ver a Divididos, Fito Páez, Abel Pintos, Lali Espósito, Trueno, Ysy A, Ciro y los Persas, Babasónicos, Marky Ramone, Franz Ferdinand, Chemical Brothers, Morat o Airbag. Y eso no es nombrar ni a un cuarto de los que participaron en el festival. ¿Cómo ver todo? Es imposible. Por eso, hay que elegir una aventura propia.

Buena parte de la propuesta de programación a gran escala responde a las lógicas del mercado cultural masivo de hoy: muchísima oferta, consumo rápido. Un picadito por todos lados. Se disfruta el momento ese que pasa rápido y ya aparece otro al instante que también pasa y viene otro. En ese sentido, este Cosquín Rock por momentos da la sensación de ser una gran pantalla y que el público se sumerge en un scrolleo musical. Sube y baja por los escenarios, pescando qué despierta el interés en los primeros segundos. Entonces, los artistas emergentes (que efectivamente hay dentro de la programación: Dum chica, Ryan, Kill Flora, Un muerto más, Wayra Iglesias, por ejemplo) necesitan dar un golpe de efecto destacado para llamar la atención y que quienes estaban de paso por el escenario se queden a verlo. O directamente hacer la suya y que los descubran sólo las personas que se interesan por quedarse a ver shows enteros. Porque las opciones son esas: o se sigue la lógica de consumo masivo actual -la de redes, ves un poquito por aquí, otro poquito por allá-, o se seleccionan 4 o 5 opciones, para ver y disfrutar la obra entera.

Con ese entendimiento, las bandas clásicas están eligiendo tocar temprano, al atardecer, y tiene sentido. Al ser todo mucho, y teniendo en cuenta que el público comienza a entrar a las 15 y hay siete escenarios, quienes tocan después de las 22 ya no están ante el mismo nivel de atención y disfrute, por más que la gente se quede hasta el cierre del evento. Así fue que se pudo contemplar a Ciro, Juanse, Los Pericos, Divididos, Fito Páez o Turf entre las 17 y las 20.

Los espacios también tienen estratégicamente lo suyo a la hora de elegir dónde quedarse fijo. El Escenario Sur o La Casita del Blues son los dos lugares más cómodos para “ranchear”. Estos fueron lo que la gente eligió para instalarse, sentarse tranquilos a disfrutar, y salir un poco de la vorágine de tener que ver todo.

Cosquín como lugar de encuentros

Además de la escenografía natural, esas sierras mágicas que rodean el predio, algo que destacan del festival, tanto el público como los artistas, es la posibilidad de encuentros que permite entre ellos. Por el lado de la gente, siempre se destaca la característica federal del Cosquín. Al estar ubicado en el centro del país, en un destino de interés turístico, se presta para que lleguen personas de todos los puntos de Argentina.

Por otro lado, para los músicos, que están todo el año viajando, Cosquín Rock también significa encontrarse entre ellos. Encima ahora existe lo que se llama la “Villa de Artistas”, donde están todos los camarines juntos, hay asadores a la estaca y espacios en común. Entre charlas y abrazos, se van sumando unos a los escenarios de otros.

Este año se dio algo llamativo en ese sentido. Por ejemplo, hubo un espacio denominado “Escenario Sorpresa”. Más chico que los otros, se ubicó entre el Norte y el Montaña, y nadie sabía qué podía pasar. Así fue que el día 1, cerca de las 19, Ale Kurz –ex músico de El Bordo- comenzó a tocar con su banda y un sinfín de invitados: hicieron “Demoliendo hoteles” con Dani y Cóndor de Bersuit, “Flaca” con Juan Taleb de Los Caligaris, y “Cansado de ser” con Un Muerto más. La locura fue total con Abel Pintos haciendo “JIjiji” (más temprano, Abel también había estado como invitado de Eruca Sativa en el Escenario Norte). A las 22, en el mismo lugar volvió a ocurrir lo inesperado, esta vez con Toti de Jóvenes Pordioseros haciendo “Enlace” de los Ratones Paranoicos, Wayra Iglesias haciendo “El Viejo” de Pappo, y Tete de La Renga haciendo “Veneno”.

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León Gieco, en plan Rodolfo Orozco, tocó con todos: abrió el día 2, invitado por Beats Modernos -que integran el Zorrito Quintiero, Rosario Ortega y Fernando Samalea-, haciendo “Los Salieris de Charly”, “El Fantasma de Canterville”, “Pensar en nada” y “Yo no quiero volverme tan loco”. Luego fue el turno de sumarse a Agarrate Catalina en el espacio sorpresa. Más tarde, se vivió uno de los mejores momentos de todo el festival cuando subió a cantar con Trueno “Cinco siglos igual” y “Tierra Santa”. Después tocó otra vez con Agarrate Catalina, en una presentación a la que se sumó también El Plan de la Mariposa. Maratónico e histórico lo de León visitando los escenarios de Cosquín Rock 2026.

Otro momento memorable fue cuando El Kuelgue –que ya había invitado a Emiliano Brancciari, voz de No Te va Gustar, a hacer “Mil Horas”- sumó a su set a Litto Nebbia, quien de esta manera debutó en el festival. Juntos hicieron “Solo se trata de vivir” del propio Nebbia, y “Peluquita” de El Kuelgue. Litto recibió una ovación emotiva por parte de todo el festival.

En La Casita del Blues, Piti Fernández estuvo con Los Espíritus, mientras que La Vela Puerca invitó a Germán Daffunchio. Luego, Las Pelotas sumaron al “Enano” Sebastián Teysera de La Vela y Marian Pellegrino.

Andrés Ciro invitó a Ricardo Mollo a hacer “Morella”, la canción de Los Piojos inspirada en un cuento de Edgar Allan Poe, que el guitarrista de Divididos grabó como invitado en el disco “Verde Paisaje del infierno”. Otro músico Piojo fue protagonista: Piti Fernández, que tocó con La Franela, fue invitado por Los Caligaris a tocar “Hagamo un asado, tomemo ferné”. Cucuza Castielo con Ysy A, fusionando tango y trap, también se destacó entre los momentos exclusivos del festival.

Por supuesto que Lali llamó la atención con su versión de “Los viejos vinagres”, como cuando versionó a los Redondos en Vélez y se viralizó por todos lados. Acá también se dio una particularidad: en el mismo momento, en otro escenario, estaban tocando Las Pelotas, banda que formó Germán Daffunchio luego de la separación de Sumo.

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Por la variedad de propuestas, curiosidades de este tipo –tanto de covers como de estilos musicales-, se dieron todo el tiempo. Dillom tocó en el mismo horario que Ciro, y en tono jocoso dijo: “Para quienes no nos conocen, nosotros somos Ciro y los persas”. Y se mandó una buena versión de “I Wanna Live” de los Ramones.

El final de esa noche (la primera), tuvo en el Escenario Sur a Jóvenes Pordioseros y Fachi y Abel con Viejas Locas, mientras que en el Norte tocaban Los Caligaris. Y en el día 2, estuvieron Malandro, Trueno e Ysy A: dos generaciones y tres perfiles diferentes de rapeo argentino. El mismo día, tocaron Marky Ramone (batero de los Ramones) y David Ellefson (bajista de Megadeth). Cerca del atardecer de la jornada final, desde las pantallas anunciaron que a Cosquín siempre se vuelve. Por eso, el jueves 19 dieron el primer anuncio de la edición 2027, para el cual se podrán comprar entradas en preventa desde el próximo 25 de febrero.

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