miércoles, 25 febrero, 2026
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Con fuerte impulso del agro, la actividad económica cerró el año con una suba de 4,4%

El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) creció 3,5% interanual en diciembre y avanzó 1,8% frente a noviembre en la medición desestacionalizada, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Con este desempeño, la actividad económica cerró 2025 con una expansión acumulada de 4,4%, en un contexto en el que el repunte del sector agropecuario volvió a posicionarse como el principal motor de la economía argentina.

Detrás de ese resultado sobresale con claridad el desempeño del campo. La actividad de agricultura, ganadería, caza y silvicultura se disparó 32,2% en comparación con el mismo mes del año anterior, impulsada por una campaña de trigo excepcional, que alcanzó niveles récord tanto en volumen como en rendimiento promedio.

El fuerte crecimiento del sector agropecuario fue determinante para el resultado general del indicador. De hecho, junto con la intermediación financiera —que creció 14,1% interanual— explicó buena parte de la expansión del Emae, aportando entre ambos 2,4 puntos porcentuales al crecimiento total de la actividad.

Las actividades del Emae en baja

El peso del agro resulta aún más evidente cuando se observa el desempeño del resto de la economía. Mientras el campo exhibió una fuerte recuperación, varios sectores relevantes continuaron mostrando signos de debilidad. Entre ellos se destacaron la industria manufacturera, que registró una caída interanual de 3,9%, y el comercio mayorista y minorista, que retrocedió 1,3%. Estas dos actividades restaron en conjunto 0,8 puntos porcentuales al resultado del indicador.

En términos generales, once de los sectores que integran el Emae mostraron subas interanuales en diciembre, mientras que cuatro registraron retrocesos. El dato refleja una recuperación heterogénea de la economía, donde algunos segmentos vinculados a servicios o al sistema financiero logran expandirse, mientras otros ligados al consumo interno o a la producción industrial todavía enfrentan dificultades.

El cierre del 2025

El balance anual también muestra un crecimiento moderado. Con el resultado de diciembre, la actividad económica acumuló en 2025 una expansión de 4,4% respecto del año anterior. Sin embargo, la dinámica sectorial evidencia que buena parte de ese desempeño estuvo sostenido por el rebote del sector agropecuario tras la fuerte sequía que había afectado a la producción en campañas anteriores.

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En ese contexto, el agro volvió a desempeñar su tradicional rol de amortiguador de la economía argentina. Sin el fuerte salto de la producción agrícola, especialmente del trigo, el desempeño del último tramo del año habría mostrado un panorama mucho más débil, marcado por la persistente caída de sectores clave como la industria y el comercio.

Tras conocerse las cifras del Indec, el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, celebró el dato. “A pesar de la incertidumbre electoral que aconteció durante el segundo semestre del año pasado, donde hubo una dolarización de cartera del 50% del M2 y una suba abrupta del riesgo país, la fortaleza de los fundamentos económicos basada en el superávit fiscal, el orden monetario y la recapitalización del BCRA, permitió sostener el crecimiento económico durante el segundo semestre de 2025 (+0,9% desestacionalizado)”, mencionó el ministro en una posteo en la red social X.

Sin embargo, indicó que estos datos son “provisorios” y remarcó que en marzo se conocerá el crecimiento real correspondiente al cuarto trimestre del 2025.

Habrá que ver que ocurre en marzo. Como antecedente, en 2025 el gobierno, a través del Indec, revisó datos del Estimador Mensual de Actividad Económica correspondientes a meses previos del año, lo que generó bastante debate entre economistas. Cuando se publicó el dato de septiembre de 2025, se revisó al alza los datos de julio y agosto. Esa corrección modificó la serie desestacionalizada y terminó mostrando un leve crecimiento en el tercer trimestre, lo que evitó que la economía registrara dos trimestres consecutivos de caída, condición que suele utilizarse para hablar de recesión técnica. La revisión generó polémica porque, antes del ajuste, algunos cálculos sugerían que la actividad podía haber entrado en recesión.

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