El clásico rosarino tuvo de todo: momentos de buen juego, intensidad, pasión en las tribunas y muchísima adrenalina, pero otra vez el mismo ganador: Central. Y el Canalla, que no la pasó nada bien en la etapa inicial y en varios pasajes fue superado por Newell’s, armó otro triunfazo en el Coloso a partir de la jerarquía de su máxima estrella: Ángel Di María, el campeón del mundo que volvió a ser el dueño del clásico. Angelito clavó el primero y Enzo Copetti el segundo. Un 2 a 0 inesperado en la etapa inicial y ampliamente justificado en el segundo tiempo.
A Central ya se le hizo costumbre celebrar ante el rival de toda la vida, pero esta vez tuvo que transpirar más de la cuenta en la primera mitad, donde Newell’s lo tuvo contra las cuerdas en un par de ocasiones y no pudo mandarlo a la lona. El Canalla se sostuvo en pie y ya desde el inicio del complemento selló la victoria desde la inspiración de Di María, cada vez más ídolo canalla y responsable del segundo triunfo en fila en el derby rosarino. Y en el epílogo llegó el segundo del ingresado Enzo Copetti para rubricar la historia.
Y el gran vencedor también fue Jorge Almirón, que llegaba mirado un poco de reojo en el mundo Central, pero ahora ganó muchísima espalda para lo que viene.
¡Que lindo que es el fútbol! El juego más igualitario de todos. Porque el Central que llegaba como firme candidato a ser el dominador de todo se topó con un Newell’s renacido desde el primer minuto de juego. Sí hubo partido de hacha y tiza en el Parque. Y allí el gran responsable tiene nombre y apellido: Frank Darío Kuddelka, que archivó de un plumazo los antecedentes previos negativos de la Lepra y le jugó de igual a igual al entonado canalla.
Por eso se explican los aplausos de los hinchas leprosos tras los primeros 45 minutos, donde a pesar de que no hubo goles, se vivió un partido abierto, jugado con lealtad y ambición de parte de los dos equipos.
La clave estuvo en que Kudelka convenció a los jugadores de que se podía. Y a Central le costó muchísimo imponer condiciones y demostrar que llegaba con chapa de candidato.
La paridad del primer tiempo estuvo en el planteo de la mitad de la cancha por parte de Newell’s. Rodrigo Herrera se le pegó a Vicente Pizarro, Luca Regiardo tomó en zona a un Di María afectado físicamente y Acuña se le fue encima a Franco Ibarra, igual siendo este volante lo mejor del canalla en los primeros 45 minutos.
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La paridad del primer tiempo del clásico
Desde esa paridad y con Newell’s afilado como nunca en este Apertura primero llegó la chance neta de Di María, que picó la pelota y salvó Regiardo. En la misma contra Walter Núñez perforó por la izquierda y salvó justo Coronel para atragantarle el grito al Colo Ramírez.
Y enseguida otra vez Walter Núñez le movió el palo a Ledesma y otra vez Ramírez no pudo corregir al gol ante el cierre providencial de Coronel.
Una primera media hora de palo y palo, con Kudelka estrenando su segundo ciclo de camisa blanca y pantalón negro, arengando a sus muchachos junto a la línea de cal. La misma intensidad para ordenar de Jorge Almirón, que en su primer derby lució ropa de entrenamiento azul del club de Arroyito.
Así se fueron al descanso. Con Newell’s renacido y siendo muy competitivo en el partido que más lo requería y con Central atado sin poder desplegar todo su potencial y hasta con Angelito Di María luciendo contenido.
Todo el suspenso y la adrenalina pasó al complemento, donde se definen los partidos y siempre hay tiempo para acentuar o corregir, lo primero cabía para Newell’s y lo segundo para Central.
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La reacción de Central en el complemento
El inicio del complemento tumbó todo lo bueno que había hecho Newell’s en la etapa inicial. Porque Central movió la pelota de izquierda a derecha y Ángel Di María, que había estado irregular en la etapa inicial, quedó de cara al gol y no perdonó con un tiro preciso que se hundió en el arco del hipódromo.
En un ratito Central acomodó los melones en el carro y resolvió el gran lío en el que estaba metido por el planteo leproso.
Newell’s como era lógico sintió el impacto y hasta la impotencia de no haber aprovechado su momento. A los 15 del complemento salió sentido Angelito Di María, otra vez autor de un gol clave como en el derby del año pasado.
Central hizo pie definitivamente en el partido. Y Newell’s se fue apagando. Ni el ingreso de Michael Hoyos como segundo nueve incidió en situaciones de gol.
Franco Ibarra se consolidó como el patrón del medio y manejó la pelota a su antojo. Igual el volante canalla llegó a la quinta amarilla y deberá purgar una fecha.
El ingresado Enzo Copetti selló el 2 a 0 a diez minutos del final, cuando ya habían fallado goles Jaminton Campaz y Enzo Giménez y el local era pura impotencia.
Otra vez ganó y celebró Central, dueño de una racha contundente e inapelable de siete triunfos y un empate en los últimos ocho clásicos disputados. Y con un envión notable para lo que viene y hundiendo a Newell’s en el fondo de la tabla de posiciones y dejándolo muy preocupado. La fiesta fue otra vez auriazul.
