El barril de Brent supera los 108 dólares y el WTI los 102, en un contexto de ataques a infraestructura energética y declaraciones que generan incertidumbre en los mercados globales.
El barril de petróleo Brent trepó un 2% este lunes 30 de marzo, situándose cerca de los US$ 108, mientras que el WTI superó la barrera de los US$ 100, cotizando en torno a los US$ 102. En lo que va del mes, el crudo acumula cerca de un 60% de incremento, impulsado por interrupciones en el suministro global.
El nerviosismo se trasladó a los mercados financieros: las bolsas de Asia registraron caídas de entre el 1% y el 3%. En Europa, la tendencia fue mixta tras una semana de retrocesos. El factor detrás de la tensión es la vulnerabilidad de la infraestructura energética, tras reportarse ataques a una refinería en la ciudad israelí de Haifa.
El escalamiento de la situación en Medio Oriente, marcado por ataques a infraestructura clave, provocó un salto en el precio del crudo. Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló en una entrevista con el Financial Times que «podría quedarse con el petróleo» de Irán, sugiriendo la captura de la terminal de exportación de la isla de Kharg. Estas declaraciones han generado alerta en los mercados.
Como respuesta, Teherán ha extendido el conflicto hacia objetivos civiles y estratégicos en la región. Arabia Saudita confirmó la interceptación de misiles, consolidando un escenario que ha virtualmente sellado el Estrecho de Ormuz, una vía por donde circula el 25% del crudo transportado por mar a nivel mundial.
En este contexto, los precios del crudo han entrado en una fase de ascenso. Analistas advierten que, de intensificarse el conflicto, la posibilidad de ver un barril a US$ 200 dejaría de ser una mera suposición.
A pesar de la retórica bélica, se mantiene abierto un frágil canal diplomático en Islamabad, con Pakistán como mediador. Mientras algunos países buscan una salida permanente, Estados Unidos despliega más activos militares en la zona, una dualidad vista con desconfianza por el Parlamento iraní.
La presión no se limita al petróleo. El precio del aluminio se disparó un 6% tras ataques con drones y misiles contra dos de las plantas más grandes del Golfo, ubicadas en Baréin y Abu Dabi, lo que generó un fuerte cimbronazo en el mercado de metales industriales.
