El gobernador de Santa Fe participa en el desarrollo del yacimiento neuquino mientras el gobierno nacional reconfigura su gabinete y la economía enfrenta desafíos externos.
En un contexto de incertidumbre económica agravada por la escalada bélica en Medio Oriente, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, mantiene una doble agenda en relación al yacimiento Vaca Muerta. Por un lado, busca generar oportunidades para las empresas de la provincia en el estratégico sector energético. Por otro, fortalece redes políticas en un escenario nacional volátil.
Hace una semana, el presidente Javier Milei realizó la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso con un discurso que polarizó el campo político. Sin embargo, el clima de euforia inicial dio paso rápidamente a una sensación de fragilidad. La brecha entre los costos económicos presentes y las promesas de prosperidad futura del programa oficial comienza a tensionar la paciencia social, según analizan diversos sectores.
En el ámbito empresarial, la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) han comenzado a marcar límites al Gobierno, expresando preocupación por el rumbo de ciertas políticas, aunque sin llegar a una rebelión abierta. El mundo financiero internacional advierte que Argentina es una de las economías más vulnerables a shocks externos, como la suba del precio del petróleo, que si bien puede representar una oportunidad para generar dólares, también presiona sobre la inflación local.
Internamente, el Gobierno nacional realizó movimientos en su gabinete. Karina Milei asumió el ministerio de Justicia, mientras que Juan Bautista Mahiques se incorporó al equipo. Santiago Caputo, figura clave en los inicios del Gobierno, vio modificado su rol dentro de la estructura de poder.
En este escenario, la gestión de Pullaro en Santa Fe focaliza sus esfuerzos en capitalizar las oportunidades que pueda ofrecer el desarrollo de Vaca Muerta para la industria y el empleo local, en un marco económico que exige cautela y adaptación.
