El entrenador de Newell’s no pudo repetir el mismo once titular desde que asumió, en medio de una crisis deportiva y una ola de lesiones que complicaron su trabajo.
El director técnico de Newell’s Old Boys, Frank Kudelka, asumió el cargo en un momento crítico para el club rosarino. Desde su llegada, se enfrentó a una de las peores crisis institucionales y deportivas de la historia reciente del equipo, con un plantel considerado uno de los más débiles. Sin embargo, logró imprimir signos vitales al conjunto rojinegro, sacándolo de una racha negativa y dándole una nueva perspectiva.
Kudelka nunca pudo repetir la formación inicial en los ocho partidos que dirigió (siete por el torneo Apertura y uno por Copa Argentina). Las lesiones constantes fueron el principal obstáculo para establecer una base de confianza y continuidad. A pesar de ello, el equipo sumó 11 puntos de 24 posibles, con tres victorias, dos empates y tres derrotas. Quedó eliminado en los 32avos de final de la Copa Argentina, pero logró cortar todas las rachas negativas previas y acumula cuatro partidos sin perder en el Apertura.
El entrenador asumió en el clásico ante Rosario Central, en la derrota 2-0 en el Coloso. Desde entonces, realizó múltiples cambios en cada encuentro: ante Platense (empate 1-1) hizo una modificación; frente a Lanús (derrota 5-0) introdujo cuatro cambios; en la victoria 1-0 ante Gimnasia de Mendoza dispuso seis variantes; en la derrota por Copa Argentina ante Acassuso (2-0) hizo un cambio; y en el triunfo 3-1 ante Central Córdoba en Santiago del Estero también ajustó la alineación.
Pese a las dificultades, Kudelka logró que el equipo levantara cabeza. Las victorias como local y visitante, y la estabilidad en los últimos partidos, ilusionan a los hinchas de cara al próximo torneo. El trabajo del entrenador es valorado por su pragmatismo y capacidad para adaptarse a las circunstancias adversas.
