Federico Cantizano, padre del juvenil de Rosario Central, cuenta la emoción del debut de su hijo y la historia del tatuaje dedicado a Ángel Di María.
Federico Cantizano, papá de Giovanni Cantizano, una de las jóvenes promesas que debutó en la primera de Rosario Central, no oculta su emoción. «No heredó nada de mí, soy horrible», bromea entre risas, pero el orgullo le brota por cada poro.
Después de años de sacrificios, viajes a entrenamientos y apoyo familiar, el sueño se hizo realidad. Su hijo no solo debutó en la primera Canalla, sino que además convirtió un gol. Y como si fuera poco, comparte vestuario con nada menos que Ángel Di María, campeón del mundo.
Federico, de 42 años, bombero zapador desde hace 17 años, vive en barrio Alvear junto a su esposa Silvana y sus tres hijos: Gío, Martina y Lucas. En una charla íntima, reveló que tiene tatuado a Di María en la pierna y que su hijo se encargó de que el propio futbolista le firmara el tatuaje. «Mi hijo le mandó una foto y le preguntó cuándo se lo iba a firmar. Di María le respondió que vaya al otro día. Ya me la firmó», contó emocionado.
El camino hasta la primera no fue sencillo. Federico recordó las horas de espera, el frío, el calor y el esfuerzo compartido con otros padres para llevar a los chicos a los entrenamientos. «Con el papá de Elías Verón y el de Marco Vicente nos turnábamos», explicó. También agradeció a sus compañeros de trabajo, que le cubrían para que pudiera acompañar a su hijo.
Giovanni llegó a Central en 2018 y antes había pasado por San José. Su padre destaca que el verdadero protagonista es Gío: «El sueño máximo está cumplido. Todo lo que venga será un extra».
Consultado sobre el ídolo de su hijo, Federico dijo que siempre siguió a Maxi Lovera, pero que su ídolo es Messi. «A mí preguntame y te digo Maradona. Y en una pierna tengo a Di María», cerró.
