Un estudio reciente publicado en la revista Popular Science señala que la expresión facial de los perros con los labios retraídos y la boca abierta no equivale necesariamente a un estado de alegría, ya que puede manifestarse en distintos contextos.
Un estudio reciente publicado en la revista Popular Science advierte que la expresión facial de los perros, caracterizada por los labios retraídos y la boca abierta, no siempre coincide con un estado de felicidad. La investigación fue realizada por Anne Burrows, anatomista de la Universidad de Duquesne, en Estados Unidos, quien evaluó la anatomía comparada de la expresión facial en perros y lobos.
Burrows explicó que los músculos faciales de los perros son en su mayoría de contracción rápida, lo que les permite producir movimientos fugaces asociados con la expresión espontánea. «Cuanto más rápidos sean tus músculos, más genuina será la expresión facial», declaró la científica en la publicación. En contraste, los lobos poseen más músculos faciales de contracción lenta, adaptados para mantener los labios firmes al aullar, no para realizar expresiones rápidas. Según Burrows, los perros no son simplemente lobos más amigables; sus rostros evolucionaron de manera diferente.
Karen Jesch, estudiante de doctorado en el Centro de Cognición Canina del Boston College, señaló que la sonrisa humana es un comportamiento extraño y no siempre alegre, y que un perro puede retraer los labios en una expresión que parece una sonrisa, pero que en realidad podría indicar incomodidad. «Una boca relajada, ligeramente abierta, suele indicar que el perro está tranquilo», afirmó Jesch, aunque advirtió que los humanos tienden a interpretar ambas expresiones como una sonrisa.
Las investigaciones demuestran que los humanos no son tan buenos interpretando las expresiones faciales de los perros como creen, según Jesch, debido al antropomorfismo, la tendencia a proyectar sentimientos propios en los animales. «Queremos dar por sentado que los perros nos quieren y son felices. Así que vemos a un perro corriendo con otros perros y pensamos: ‘Si yo fuera él, sería feliz. Por lo tanto, debe estar sonriendo'», explicó. Eso, sostuvo, puede perjudicar al perro cuando en realidad no la está pasando bien.
Burrows indicó que el contexto es importante: «Un perro que parece sonreír, acurrucado en el sofá junto a ti, probablemente esté contento. La misma expresión en un ambiente ruidoso y caótico, acompañada de la cola entre las patas, podría significar que el perro quiere irse». Además, los perros se comunican con las orejas: orejas relajadas suelen indicar docilidad, mientras que orejas pegadas a la cabeza indican miedo o estrés.
En conclusión, según los especialistas, una boca abierta y relajada, ojos suaves, un cuerpo suelto y el meneo de la cola en un entorno tranquilo probablemente significan que el perro está a gusto. La misma sonrisa mostrando los dientes en un momento de tensión, con el cuerpo rígido y las orejas pegadas a la cabeza, es distinta y merece atención.
