El whisky, tradicionalmente asociado a una imagen nostálgica, ha diversificado su público en Rosario, donde un club, una escuela, un museo y una feria anual impulsan su conocimiento y consumo.
En Rosario, la movida del whisky se ha afianzado en los últimos años, con iniciativas como el Rosario Whisky Club, que ofrece una escuela, catas mensuales y una feria anual. Según el sommelier Bernardo Kaller, uno de los responsables del club, la bebida invita a la reflexión en contraste con la sociedad acelerada. “Lo tenés que tomar en sorbos cortos, descubrir el aroma, se toma lentamente”, explicó Kaller a La Capital.
El club, fundado por Matías Luciani y retomado en 2022 por Kaller, Juan Cruz Aragón y Manuel Schellas, se enfoca en la docencia. Su curso “Los fundamentos del whisky” comienza el 28 de mayo y consta de cinco clases en la Asociación Rosarina de Sommeliers (avenida Pellegrini al 400). Allí se prueban 35 tipos de whisky y se abordan temas como la graduación alcohólica (mínimo 40% según ley) y la técnica de agregar gotas de agua para despertar el aroma.
En la ciudad, otros actores incluyen la feria anual de la Vinoteca Copados, la tienda Whiskypedia y Peat Whisky, que organiza catas de alta gama. En el primer piso de Lehonor, un restó y wine bar de Pichincha, se exhibe un museo con más de 1.200 etiquetas premium. Kaller señaló que, aunque muchos bares ofrecen whisky, no existe un bar especializado en la bebida: “Creo que es algo que nos falta y que estaría bueno tener”.
Los precios de las botellas oscilan desde 60 mil pesos hasta más de cuatro millones para los más añejos. “Una botella de whisky te acompaña”, aclaró Kaller, en referencia a su consumo pausado.
