La provincia de Santa Fe completó los principales elementos de la infraestructura subterránea para detener el retroceso de la cascada del arroyo Saladillo, obra que protege la conexión vial entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
Luego de veinte años sin ejecución de proyectos previos, el gobierno provincial finalizó los componentes subterráneos de contención de la cascada del arroyo Saladillo. La obra presenta un 70 % de avance, según informó el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico.
Enrico declaró que se completaron los 19 módulos de la pantalla principal, ubicada aguas abajo, y los 53 bloques de anclaje correspondientes a la estructura, aguas arriba. También se finalizaron las tareas de coronamiento y vinculación en el margen de Villa Gobernador Gálvez, mientras continúan en el margen de Rosario.
“Pasaron dos décadas, más de mil metros de retroceso de la cascada, el abandono de la obra por parte de Nación. Pero hoy, con la firme decisión del gobernador Pullaro, logramos finalizar las pantallas que detienen definitivamente la erosión de la cascada”, afirmó Enrico.
El secretario de Recursos Hídricos, Nicolás Mijich, señaló: “Estamos finalizando las tareas de coronamiento y vinculación en el lado rosarino y comenzamos con estos trabajos en el cauce del arroyo, para consolidar la estabilidad definitiva del sistema”. Las estructuras, de hierro y hormigón, tienen una profundidad de 33 metros y se extienden a lo largo de 104 metros del cauce del arroyo Saladillo.
La inversión supera los 30 mil millones de pesos. La intervención busca detener la erosión de la cascada y proteger la infraestructura vial clave para la conectividad de miles de ciudadanos que transitan diariamente por el Puente Molino Blanco y la avenida Circunvalación entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
Desde la Secretaría de Recursos Hídricos precisaron que el Puente Molino Blanco y el de Avenida Circunvalación permiten el paso entre ambas localidades en menos de 10 minutos. Sin la obra de contención, según la provincia, podrían verse afectadas ambas vías y los desvíos implicarían hasta 8 kilómetros y más de 20 minutos de traslado, impactando en el transporte público, vehículos particulares y de carga.
Las obras de protección incluyeron, en una primera etapa, intervenciones en el Puente Molino Blanco para reacondicionar su estructura y proteger los estribos. En la segunda etapa se centró en la construcción de dos pantallas subterráneas de contención.
