Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) indica que la carga tributaria que soporta una familia asalariada formal en Argentina ronda el 50% de su ingreso laboral total, pese a las rebajas impositivas anunciadas por el Gobierno nacional.
Un estudio elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) concluye que una familia asalariada formal continúa soportando una carga tributaria cercana al 50% de su ingreso laboral total. Por cada 100 pesos que representa el costo laboral de un empleado registrado, aproximadamente la mitad termina absorbida por impuestos y contribuciones de los tres niveles del Estado.
El informe distingue entre dos formas de medir la presión impositiva. Cuando el Gobierno sostiene que la presión tributaria está bajando, utiliza un indicador que mide la recaudación como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI). Bajo esa medición, el IARAF proyecta que la presión tributaria consolidada caerá hasta el 26,7% del PBI en 2026, impulsada principalmente por la baja de retenciones y otros impuestos nacionales.
Sin embargo, el estudio propone mirar otra variable: la carga tributaria formal. En lugar de observar cuánto recauda el Estado, calcula cuánto debería pagar un contribuyente que cumple íntegramente con todas las obligaciones tributarias, sin evasión ni informalidad.
El trabajo muestra que las reformas implementadas hasta ahora apenas modificaron esa carga. En tres de los cuatro perfiles familiares analizados, la reducción respecto de 2025 fue de apenas una décima porcentual, mientras que para el nivel de mayores ingresos no hubo cambios.
Los impuestos vinculados al trabajo (aportes personales y contribuciones) son el componente de mayor peso, pero su incidencia cae a medida que aumenta el ingreso. En el caso de menores ingresos representan alrededor del 33% del ingreso total, mientras que en el tramo más alto descienden al 25,6%. Según el IARAF, esta reducción se explica principalmente por el tope fijado para los aportes personales a la seguridad social.
El informe también señala que la carga tributaria no termina con el descuento que aparece en el recibo de haberes. A los impuestos laborales se agregan los gravámenes que se pagan cada vez que se consume: IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, impuesto al cheque, combustibles, impuestos internos y otros tributos incorporados en los precios.
El IARAF utiliza el denominado Día de la Independencia Tributaria para traducir esa carga a un lenguaje cotidiano. Según el estudio, un trabajador formal necesita destinar entre 172 y 182 días laborales para cubrir todos los impuestos que recaen sobre sus ingresos y consumo. Recién entre el 21 de junio y el 1 de julio comienza a trabajar para sí mismo.
