En Estados Unidos y otros países comienzan a comercializarse alimentos etiquetados como ‘GLP-1 Friendly’, dirigidos a personas que usan semaglutida (Ozempic). Especialistas consultados advierten que no cuentan con respaldo científico y que su oferta responde a una estrategia de marketing.
La semaglutida, conocida comercialmente como Ozempic, es un medicamento de la familia de los agonistas del receptor de GLP-1 que se utiliza originalmente para el control de la diabetes tipo 2. En los últimos años, su uso se ha extendido como tratamiento para la pérdida de peso, incluso en personas sin diabetes.
En Estados Unidos y otros países, aunque todavía no en Argentina, han comenzado a aparecer productos alimenticios etiquetados como ‘GLP-1 Friendly’. Se trata de barritas, batidos, preparados y viandas que se promocionan como complementos ideales para quienes siguen un tratamiento con semaglutida.
El médico Diego Awruch, cirujano especializado en obesidad y jefe del equipo interdisciplinario de Cirugía Bariátrica y Metabólica del Sanatorio Británico, afirmó que estos productos no tienen evidencia científica que respalde su eficacia. ‘La industria de los alimentos está tratando de vender algo, pero el acompañamiento de ciertas comidas junto a la medicación para mejores resultados no tiene evidencia científica de ninguna manera’, declaró.
Awruch señaló que los tratamientos con semaglutida en Rosario están en ‘crecimiento constante’ y requieren supervisión médica especializada. Destacó que el diagnóstico, las indicaciones de uso y el seguimiento son personales y que los medicamentos no están exentos de efectos adversos, como malestar gastrointestinal, náuseas y vómitos.
En relación con los alimentos GLP-1 Friendly, el especialista consideró que podrían apuntar a mejorar esos síntomas, pero sostuvo que no es necesario adquirir productos específicos. ‘Hay planes nutricionales enfocados en dietas para menos efectos y más tolerancia de la medicación, pero no se necesita recurrir a cosas específicas como batidos o barritas. Eso es marketing’, afirmó.
Awruch advirtió que la comercialización de estos productos puede ‘menospreciar lo serio de la obesidad como enfermedad’, ya que podría llevar a pensar que el tratamiento se reduce al consumo de ciertos alimentos, cuando en realidad requiere atención médica, apoyo psicológico y un proceso prolongado.
El médico también alertó sobre la ‘desesperación’ de algunas personas por conseguir semaglutida fuera del circuito médico y recordó que, aunque es una herramienta válida, ‘no son la panacea’. ‘Llevamos décadas y décadas recomendando dieta y actividad física solamente y la obesidad sube, entonces, contar con más recursos, bien orientados a cada paciente es para celebrarlo, pero cuando un medicamento se hace tan masivo, cuando ya está en la gente, cuando se lo busca sin la receta médica, aparecen los problemas’, concluyó.
