Bárbara Yamila Cantero, integrante del clan Los Monos, fue autorizada por la Justicia federal a salir de su domicilio para acompañar a su hijo al shopping El Portal, en Rosario, este miércoles 5 de agosto.
Bárbara Yamila Cantero, integrante del clan Los Monos y actualmente bajo prisión domiciliaria, fue autorizada por la Justicia federal a salir de su vivienda para acompañar a su hijo al shopping El Portal, en la zona norte de Rosario, este miércoles 5 de agosto.
Cantero fue detenida en 2022 durante una serie de allanamientos realizados en el asentamiento de Vía Honda. Por esa causa fue condenada a cuatro años de prisión y luego accedió al beneficio de la detención domiciliaria.
Los procedimientos habían sido impulsados por la fiscal federal Adriana Saccone y ordenados por el juez federal Carlos Vera Barros. En aquella investigación, Cantero fue señalada como “jefa de calle” de una organización dedicada a la venta de estupefacientes y a coordinar la logística del narcomenudeo en la zona oeste de Rosario.
Este martes, el camarista Otmar Paulucci resolvió hacer lugar al pedido de la defensa y permitirle la salida, al considerar que la medida estaba orientada a resguardar el interés superior de los niños involucrados. La autorización fue concedida pese a la oposición del fiscal federal Tomás Malaponte.
Una redada en 2022
Bárbara Yamila Cantero fue detenida en un operativo de Policía Federal (PFA) en el barrio Vía Honda en 2022 bajo la hipótesis fiscal de ser la persona que manejaba el negocio de una banda encabezada por su papá y sus hermanos desde atrás de las rejas. El pedido de prisión y la investigación las llevó adelante la fiscal federal Adriana Saccone y los operativos fueron ordenados por el juez federal Carlos Vera Barros.
La ejecutora fue la División Antidrogas Rosario de la Policía Federal. El epicentro estuvo en los allanamientos en las celdas del Viejo, Tartita y Chanchón, sus otros dos hijos, en la cárcel de Piñero; y otra celda, pero de la cárcel de Coronda, donde se encuentra un colaborador de la banda.
El resto de los lugares allanados fueron en inmediaciones de Rivero y Magallanes (en el barrio Hipotecario de la zona sudoeste); Aborígenes Argentinos al 5300 (en el barrio Toba); Espinillo al 3600 escalera 2 (en el Fonavi de Rouillón y Seguí); Felipe Moré al 3700 (en la Vía Honda); Riobamba al 6300 (barrio Villa Urquiza); Fraga al 2800 (barrio Villa Nueva); y calle Rosario al 400 de Cañada de Gómez.
Según la hipótesis de la pesquisa, en lo más alto de la pirámide de la organización estaba el Viejo Cantero junto a sus hijos Tartita y Chanchón, detenidos en celdas para presos de alto perfil. Por debajo un detenido apodado “Willy”, preso en la cárcel de Coronda, que regenteaba desde su celda otro de los puntos de venta allanados, y Bárbara que, siempre la hipótesis acusatoria, se encargaba de llevar mensajes a los puntos de venta y se encargaba de la recaudación.
Drogas y dinero
En el marco del operativo se secuestraron 98 mil pesos, 1.500 dosis de estupefaciente fraccionado para la venta y flores de marihuana que estaban distribuidos en domicilios de Felipe Moré al 3700, Espinillo al 3600 y Fraga al 2800. También se incautaron teléfonos celulares, balanzas digitales, cuadernos con anotaciones de interés para la investigación que estaban en manos de los privados de la libertad, municiones calibre 9 milímetros y un auto.
La investigación comenzó en marzo de 2022 como desprendimiento de una causa anterior, dentro del «Operativo Giya», donde se estableció la existencia de un vendedor de clorhidrato de cocaína que abastecía a diferentes puntos de venta en los barrios Triangulo Moderno; Villa Banana e Hipotecario.
“La investigación se profundizó mediante la realización de diversas tareas de campo; observaciones; seguimientos y filmaciones, determinándose la existencia de una aceitada organización narcocriminal dedicada a la venta de estupefacientes en Rosario y Cañada de Gómez, lográndose además establecer de manera inequívoca, todos y cada uno de los vendedores y cobradores de la recaudación por la venta de las drogas, respondían directamente y seguían expresas de «El Viejo» Cantero, quien desde su pabellón en el penal de Piñero, daba órdenes a diario”, según se explicó en su momento uno de los investigadores.
