El arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, expresó su deseo de que el papa León XIV incluyera a Rosario en su visita a Argentina, pero atribuyó la exclusión a la brevedad del viaje y a razones geográficas.
El arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, se refirió a la confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina y admitió que hubiera querido que el pontífice incluyera a la ciudad en su recorrido. «Hubiésemos querido que viniera a Rosario», afirmó, y atribuyó la elección de Córdoba a la brevedad del viaje y a una cuestión geográfica.
En diálogo con LT8, el titular de la arquidiócesis rosarina calificó la llegada del pontífice como «una gran alegría» para la Iglesia y para todo el país. «Realmente es una gran alegría, una gran satisfacción porque ya tenemos la certeza del anuncio oficial de que el Papa viene a la Argentina», expresó.
Martín recordó que la última visita de un Papa al país fue la de Juan Pablo II en 1987, hace casi cuatro décadas. «Es una ocasión muy trascendente para renovar nuestra fe y también para volver a tener entusiasmo en el corazón», afirmó.
Un mensaje para toda la sociedad
El arzobispo sostuvo que la visita de León XIV trasciende el ámbito estrictamente religioso y consideró que su presencia puede aportar un mensaje necesario para el momento que atraviesa el país.
«Es un mensaje que trasciende la dimensión estrictamente de la Iglesia Católica para llegar a todo hombre de buena voluntad y al corazón de todos los argentinos», señaló.
En ese sentido, destacó especialmente el perfil del pontífice. «Sobre todo es un mensaje de paz en estos tiempos de crispación, de polarización y también de guerras en distintas partes del mundo. Es un hombre de paz y creo que nos puede ayudar mucho a los argentinos», sostuvo.
«Hubiésemos querido que viniera a Rosario»
Consultado sobre la ausencia de Rosario en el itinerario oficial, Martín reconoció que existía la expectativa de recibir al Papa en la ciudad. «Seguramente hubiésemos querido realmente que viniera a Rosario», admitió.
El arzobispo recordó que la invitación había sido planteada formalmente. «El año pasado llevé personalmente la carta del intendente invitándolo a Rosario. También se lo manifesté este año», explicó.
Sin embargo, aclaró que la organización de un viaje papal depende de la Secretaría de Estado del Vaticano y que la duración de la gira condicionó las escalas.
Por qué eligieron Córdoba
Para Martín, la elección de Córdoba responde principalmente a una cuestión geográfica. «Córdoba está más en el centro del país y puede convocar a fieles del oeste, de Cuyo y del norte argentino. Pienso que esa fue una de las razones», interpretó.
También comparó la próxima visita con la realizada por Juan Pablo II en 1987.
«Si el viaje hubiese sido más prolongado, como ocurrió entonces, seguramente habría incluido muchas más ciudades. En aquella oportunidad visitó Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Salta, Corrientes y otros lugares», recordó.
Habrá viajes desde Rosario
Aunque la ciudad quedó fuera del recorrido oficial, la Arquidiócesis ya piensa en facilitar la participación de los fieles rosarinos. «Vamos a movilizar a nuestros fieles organizando viajes», adelantó Martín.
Indicó que primero deberán esperar el cronograma definitivo que difundirá el Vaticano para definir hacia cuál de las sedes viajarán los contingentes, aunque Buenos Aires aparece como la alternativa más cercana para los rosarinos.
Antes de finalizar la entrevista, el arzobispo convocó a los católicos a participar de la visita. «Animamos a todos los fieles a participar. Creemos que es una ocasión única poder recibir al Papa y aprovechar su mensaje y los gestos que va a realizar», afirmó.
Finalmente, expresó su deseo de que la presencia de León XIV ayude a fortalecer la convivencia en el país. «Nos va a ayudar a levantar la mirada y encontrar un punto de unidad que nos permita vivir como verdaderos hermanos», concluyó.
La única visita de un Papa a Rosario
La exclusión de la localidad santafesina en el recorrido del Sumo Pontífice contrasta con el antecedente de 1987, cuando Juan Pablo II incluyó a la ciudad santafesina en su histórica gira por la Argentina.
Esa fue la última visita de un Papa al país. Entre el 6 y el 12 de abril de 1987, Juan Pablo II recorrió diez ciudades argentinas durante una misión pastoral de seis días.
El 11 de abril de ese año permaneció unas seis horas y media en Rosario. El Monumento Nacional a la Bandera concentró la actividad principal de la jornada, donde más de 300.000 personas participaron de la misa que Karol Wojtya celebró frente al río Paraná, en un altar especialmente montado para la ocasión.
La convocatoria comenzó desde temprano. A las 8.55, miles de fieles recibieron al Pontífice en el Aeropuerto Internacional de Fisherton. Tras el acto protocolar, Juan Pablo II recorrió las calles de la ciudad a bordo del papamóvil antes de presidir la multitudinaria celebración religiosa.
