La Policía de Santa Fe investiga la desaparición de Natalia Altamirano (33) y Emilio Budini (34), ambos vistos por última vez en el centro de Rosario. Las familias realizaron denuncias y solicitan información sobre su paradero.
En las últimas horas, dos familias de Rosario denunciaron la desaparición de dos personas y solicitaron colaboración para dar con su paradero. Se trata de Natalia Altamirano, de 33 años, residente en el noroeste de la ciudad, y de Emilio Budini, de 34 años, oriundo de Maciel, visto por última vez en el centro rosarino. La Policía de Santa Fe, a través de la Policía de Investigaciones (PDI), tomó intervención en ambos casos y realizó entrevistas a los familiares.
Natalia Altamirano
Natalia Altamirano fue vista por última vez el jueves a las 14:10, cuando se retiró de su trabajo en Zeballos y España, en el centro de Rosario. Según sus compañeros, había estado alterada durante la mañana y pidió salir unos minutos antes. Desde entonces, su celular no responde y su familia no logra comunicarse.
La mujer tiene cuatro hijos de entre 8 y 16 años y vive en la zona oeste de la ciudad. Su tía, Alicia, declaró a los medios: “Es imposible que haga algo así. Los jefes de ella mostraron los videos y salió caminando por Zeballos para el lado de España, pero hasta ahí llegamos”. La madre de Natalia y el padre de sus hijos realizaron la denuncia en la comisaría 2ª. Además, recorrieron hospitales y la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno.
La policía revisó la casa del padre de los hijos y expareja de Natalia, sin hallar elementos de relevancia. También entrevistó a la familia. Alicia agregó: “Si alguien la vio o recibió un mensaje que nos digan, estamos desesperados. Los chicos son criaturas chicas y no sabemos cómo explicar lo que pasa. No sabemos qué más hacer. Cuanto más tiempo pase es mucho más peligroso. No quiero que termine como las últimas mujeres”.
Para este viernes está convocada una movilización en la zona de 27 de Febrero y Felipe Moré para pedir por su aparición.
Emilio Budini
Emilio Budini fue visto por última vez el miércoles a las 9, en Zeballos y San Martín, también en el centro de Rosario. Ese día salió apurado porque llegaba tarde a su trabajo como secretario administrativo en sanatorios, pero no llegó a destino. Su hermana, Sol, contó en LT8: “Su jefe me escribió para decirme que no había llegado”.
Sol se contactó con amigos y compañeros de trabajo, pero nadie pudo ubicarlo. Señaló que, a pesar de la cercanía con su hermano, él no le avisó a dónde iba ni faltó al trabajo sin justificación. La última vez que lo vieron llevaba un bolso de trabajo y una mochila.
Emilio tiene una falla renal “bastante importante” y está medicado a diario. Su hermana recorrió hospitales y sanatorios de Rosario, Granadero Baigorria y Villa Gobernador Gálvez, sin resultados.
