El equipo de Ariel Holan llega al clásico rosarino con una racha de seis victorias consecutivas ante su rival, pero con la derrota reciente ante Gimnasia como antecedente. Estas son las claves que, según el análisis previo, podrían inclinar la balanza a su favor.
Se acerca un nuevo clásico rosarino entre Rosario Central y Newell’s Old Boys, programado para el domingo en el estadio Gigante de Arroyito. La previa del encuentro está marcada por el análisis de los atributos y las deficiencias de cada equipo. En el caso de Central, la derrota frente a Gimnasia y Esgrima La Plata el pasado sábado generó un impacto emocional, pero el equipo cuenta con varios factores que, según el análisis, podrían ser determinantes para obtener un resultado favorable.
Individualidades
En los partidos clásicos, los detalles suelen ser decisivos. Central dispone de futbolistas capaces de generar acciones que rompen el molde en espacios reducidos. Ángel Di María, quien convirtió en los dos últimos clásicos que finalizaron con victoria de Central, es señalado como el jugador distinto. Su experiencia y capacidad de desequilibrio fueron clave en encuentros anteriores. Jaminton Campaz, por su parte, puede marcar diferencias con su gambeta y pegada. También se mencionan a Giovanni Cantizano y Alan Rodríguez como opciones ofensivas, mientras que Franco Ibarra se encuentra en un buen momento en una posición clave.
Un equipo que se conoce
Central no es un equipo en formación. A pesar de no haber obtenido los resultados esperados en el inicio del segundo semestre, el plantel lleva un largo período trabajando con la mayoría de sus integrantes. En el último mercado de pases se sumaron refuerzos como Werner, Zaracho, Badaloni, Cervi y Alan Rodríguez, pero el equipo mantiene la base que ya venía trabajando con el entrenador Jorge Almirón desde el primer semestre. Este grupo de futbolistas, que se conocen entre sí, ha trabajado junto durante un tiempo considerable.
La localía
Jugar un clásico de local otorga un plus por el apoyo de los hinchas. Central viene de perder ante Gimnasia en su cancha, pero ese partido interrumpió una racha de 12 encuentros sin derrotas en el Gigante de Arroyito, incluyendo cuatro partidos por Copa Libertadores. El error defensivo de Facundo Mallo en la salida fue determinante en esa derrota, pero el equipo había llegado a ese partido con ocho triunfos y cuatro empates en condición de local.
El aura de la racha
Central llega al clásico con una racha de seis victorias consecutivas sobre su eterno rival, una situación poco frecuente en el fútbol argentino. Los triunfos recientes incluyen el clásico del tiro libre de Malcorra, el gol de Malcorra en el Parque, el grito de Mallo, los goles de Gaspar Duarte y Jaminton Campaz, el tiro libre de Di María y el último con tantos de Fideo y Enzo Copetti. Esta racha genera una suerte de red de contención emocional, aunque no debe llevar a la relajación.
La necesidad de salir bien parado
Central no atraviesa un momento crítico, pero tampoco el ideal esperado. La eliminación en la Copa Libertadores y la derrota reciente ante Gimnasia generan la necesidad de obtener un buen resultado en el clásico. Un triunfo implicaría un respaldo importante para el entrenador Jorge Almirón, quien ha recibido cuestionamientos. Además, el equipo afrontará en unas semanas la Supercopa Internacional ante Estudiantes, por lo que un triunfo en el clásico podría tener implicancias emocionales positivas de cara a ese compromiso.
