La FIFA enfrenta una crisis interna por un proyecto de privatización de los Mundiales, con el presidente Gianni Infantino en el centro de la controversia y varias federaciones cuestionando su gestión.
Hace cinco semanas, mientras se registraban ingresos masivos de personas a Ceuta, en Marruecos, un comité de urgencia sesionaba en Rabat por una crisis relacionada con la organización del fútbol mundial. El Consejo de Administración de la FIFA expresó su apoyo total al presidente Gianni Infantino, quien asumió tras el fifagate.
Kevin Lamour, director operativo de la FIFA y tercero en la línea de mando, fue despedido tras expresar su desacuerdo con la gestión de Infantino. Según informes, el proyecto de privatización de los Mundiales habría sido presentado sin el conocimiento de las federaciones, generando críticas en Europa, Asia y Norteamérica.
El proyecto estaría vinculado a una empresa denominada FIFA Forward, que según The Times habría ofrecido a Infantino un salario de 60 millones de dólares anuales, diez veces su remuneración actual. Joshua Kushner, empresario estadounidense, aparece como uno de los impulsores del proyecto.
Las federaciones de Europa, Asia y Norteamérica han manifestado su falta de confianza en Infantino, mientras que Sudamérica, África y Oceanía mantienen su respaldo. Este lunes, Bélgica se sumó a las federaciones que retiran su apoyo al presidente de la FIFA.
La candidatura de Infantino para un nuevo mandato fue ratificada por él mismo este domingo. Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, declinó postularse y apoyaría a un tercer candidato, posiblemente de la Concacaf.
África, con 54 votos, es el principal bloque de apoyo a Infantino. Marruecos lidera ese respaldo y aspira a albergar la final del Mundial 2030, que se disputará en España, Portugal, Argentina, Uruguay y Paraguay.
La AFA, mediante una carta oficial, expresó su respaldo a Infantino. Los dirigentes Claudio Tapia y Pablo Toviggino se encuentran procesados por evasión de impuestos.
