El cuerpo técnico de Rosario Central evalúa modificar la disposición táctica para vincular a los dos futbolistas de mayor desequilibrio ofensivo del plantel, de cara a la final ante Estudiantes de La Plata.
La sociedad entre los jugadores en el fútbol puede ser determinante en el rendimiento colectivo. En Rosario Central, los futbolistas Ángel Di María y Jaminton Campaz no han logrado asociarse en los últimos partidos. El entrenador Jorge Almirón tiene como una de sus tareas principales generar esa conexión, según el análisis del juego actual del equipo.
Durante el segundo semestre del año pasado, Central mostró uno de sus mejores rendimientos. Con el regreso del campeón del mundo Di María, el equipo alcanzó protagonismo y se adjudicó la tabla anual. En ese período, Di María se desempeñó en una posición distinta a la inicial.
Al momento de su llegada, el entonces entrenador Ariel Holan lo ubicó por la derecha. Luego, el técnico y el futbolista acordaron que Di María pasara a jugar en el medio, lo que mejoró la producción ofensiva. Ignacio Malcorra, quien ocupó un rol en el doble cinco, también tuvo un rendimiento relevante en ese esquema.
Actualmente, con la salida de Malcorra, Almirón debería ubicar a Di María en el mediocampo para recuperar el funcionamiento colectivo. La distancia entre Di María y Campaz en el campo ha sido de aproximadamente 30 metros o más, lo que impide que generen jugadas asociadas.
El equipo busca mejorar su performance ofensiva de cara a la final del 26 de este mes en Santiago del Estero, donde enfrentará a Estudiantes de La Plata.
