El próximo 30 de noviembre se cumplen 125 años del fallecimiento del escritor irlandés Oscar Wilde. Sus obras continúan reimprimiéndose y adaptándose, y algunas de sus citas se viralizan en redes sociales. Un repaso por su vida, su obra y el contexto de sus frases más difundidas.
El próximo 30 de noviembre se cumplen 125 años de la muerte de Oscar Wilde, escritor, dramaturgo y ensayista irlandés nacido en Dublín el 16 de octubre de 1854. Sus libros, entre ellos El retrato de Dorian Gray (1890), El fantasma de Canterville (1887) y El príncipe feliz y otros cuentos (1888), continúan reimprimiéndose y son adaptados en cine y televisión.
Una de las citas más difundidas en redes sociales es la que pronuncia el personaje Lord Henry en el capítulo 15 de El retrato de Dorian Gray: «¡Qué tonterías habla la gente sobre los matrimonios felices! Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer, siempre y cuando no la ame». La frase es enunciada durante una cena en la residencia de Lady Narborough, quien increpa al personaje por la frialdad de sus posturas frente al matrimonio.
En la novela, Wilde plantea una sátira de la moral victoriana a través de sus personajes. La obra aborda la obsesión por la belleza y la juventud eterna, y cuestiona los límites entre la imagen externa y la moral interna.
Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde fue hijo de Jane Francesca Elgee, conocida como lady Wilde, poetisa y nacionalista irlandesa que publicaba bajo el seudónimo de Esperanza en el periódico The Nation, y de William Wilde, médico cirujano pionero en oftalmología y otología, nombrado cirujano oculista de la reina Victoria y fundador del St. Mark’s Ophthalmic and Aural Hospital en Dublín.
A los 37 años, Wilde estaba casado con Constance Lloyd, con quien tuvo dos hijos, Cyril y Vyvyan. Se enamoró de Lord Alfred Douglas, conocido como Bosie, un estudiante de Oxford de 21 años. El padre de Bosie lo acusó de «indecencia grave y sodomía» en un juicio que tuvo amplia cobertura mediática. Wilde fue condenado por «ultraje contra la moral pública» a dos años de trabajos forzados.
Tras obtener la libertad en mayo de 1897, Wilde intentó reencontrarse con sus hijos e intercambió cartas con Constance. Ella cambió su apellido y el de los niños por Holland para evitar el estigma social. El 7 de abril de 1898, Constance falleció de forma repentina a los 39 años, tras complicaciones posoperatorias de una cirugía ginecológica. En 1899, Wilde viajó a Génova para visitar su tumba.
Wilde pasó sus últimos años en París, en exilio. Murió el 30 de noviembre de 1900 a los 46 años.
