El poeta y psicoanalista mexicano radicado en Buenos Aires publica Papá Paki (Editorial Aquitania Siglo XXI), un poemario que aborda la paternidad, la identidad migrante y la crianza desde una perspectiva personal y política.
El escritor Gerardo Montoya presentó su libro Papá Paki (Editorial Aquitania Siglo XXI), una obra que explora la paternidad, la migración y la identidad a través de la poesía. En una entrevista, Montoya explicó que el libro parte de su experiencia personal: el divorcio, la crianza de sus hijos y su condición de migrante mexicano en Argentina.
«Por ejemplo, llevándolo a la paternidad, mostrar aspectos que no se suelen mostrar de la propia experiencia de criar y ser padre relacionados con la fragilidad, el no saber, y que hay mucha falta de palabra ahí, sobre todo entre hombres», declaró el autor.
Montoya llegó a Buenos Aires en 2005 y desde entonces reside en la ciudad. Su relación con México permanece como una dimensión activa de su identidad, lo que se refleja en el lenguaje del libro: la jerga mexicana convive con la porteña, el lunfardo y el lenguaje digital. «Después de 20 años de vivir en Buenos Aires, mi registro orgánico es que salga como salga. Implica una contaminación de lenguajes en sí», sostuvo.
El autor señaló que esta mezcla tiene una dimensión política: «Creo que una identidad contemporánea de relevancia política es la identidad migrante». Para él, se trata de una experiencia global que obliga a revisar categorías como las identidades estables o la pertenencia territorial. «Hay un sujeto político migrante desterritorializado, como una ciudadanía distinta», afirmó.
En cuanto a la estructura del libro, Montoya prefiere pensarlo «como un documental»: un diálogo con el presente a partir de cuestiones vividas. «Uso cuestiones anecdóticas deformadas para contar algo de cierto momento histórico de Argentina», explicó. También se refirió a las redes sociales y la construcción de la identidad: «No me gusta decirle literatura del yo porque se bastardeó mucho el concepto». Por eso decidió alejarse de las redes: «Es un gran experimento en el que prefiero participar como audiencia, pero no creando».
La paternidad es uno de los ejes centrales del libro. Montoya describió que la crianza pone en juego una dimensión de la masculinidad que suele quedar fuera de escena: la fragilidad, la falta de certezas y la dificultad para pedir ayuda. «En situaciones de crianza, como varón, no estás preparado para colaborar con tus congéneres desde el no saber y desde la falta», manifestó. Ante la ausencia de una familia extendida tras su divorcio, recurrió a vínculos de amistad: «Me inventé la figura del tío o tía de onda. Convoqué amigues para que sean tíes de mis bestias y a ellos no les cambiaba en nada, pero a mí me hacía sentir mucho más acompañado».
El autor también reflexionó sobre la masculinidad y la falta de referencias para los varones: «Que haya tan pocos arquetipos es como no permitirnos como subjetividad y cuerpos habitar un rango más amplio de experiencias». Y agregó: «Tenemos mucho para aprender de las maternidades, que son netamente prácticas y dispositivos de cuidado, autocuidado necesarios para el rol de cuidador».
Montoya planteó la necesidad de desidealizar la función paterna: «El área de oportunidad más grande a la hora de repensar esto es desidealizar la función de la paternidad en función de no aportar una identidad totalizante». Y advirtió: «El terreno de la crianza está hiperideologizado, todo el mundo hace una pantomima de algo porque tiene que defender una versión de amor».
El libro también aborda el impacto de la tecnología en los vínculos. «Cada vez se hace más difícil juntar cuerpos en un espacio. Estamos con esto de hablar todo el tiempo, pero eso no implica que haya un cuerpo presente», señaló. «Cuando el medio para relacionarse es solo la pantalla hay situaciones que dejan de imaginarse como posibles, y ese es el peligro más grande», añadió.
Actualmente, Montoya trabaja en un nuevo libro titulado Monterrey, en honor a su ciudad natal, sobre el regreso y el choque entre el país que dejó y el que encuentra hoy. «¿Cuál es mi propio país? Se me redobla esto de ser extranjero», razonó.
Gerardo Montoya nació en Monterrey, México, en 1984. Es poeta, psicoanalista, consultor en comunicación estratégica, editor y gestor cultural. Radicado en Buenos Aires desde 2005, es licenciado en Psicología por la UBA y cursó estudios de posgrado en Gestión de Contenidos en la Universidad Austral. Participó en antologías bilingües de PEN Francia y Vincle Editorial. Fue vicepresidente del Centro PEN Argentina (2023-2026), cofundador de Qeja Ediciones y Enclaves Asociación Civil.
