Un estudio del Centro de Estudios DEMOS, basado en datos del Observatorio Social de la UNL (2022-2025), analiza la situación laboral de las personas de 18 a 29 años en la ciudad de Santa Fe. El informe señala bajos ingresos, diferencias salariales entre varones y mujeres, y un 8,3% de pluriempleo.
El Centro de Estudios DEMOS difundió el informe «Juventudes y trabajo precario. Radiografía de jóvenes trabajadores en la ciudad de Santa Fe», elaborado sobre la base estadística del Observatorio Social de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) para el período 2022-2025, entre otras fuentes documentales.
Según el relevamiento, casi el 40% de los jóvenes de entre 18 y 29 años trabaja en la ciudad de Santa Fe, mientras que el 60% no lo hace. Entre quienes no trabajan, un 33,86% considera «muy necesario» obtener un empleo. Entre quienes ya tienen un empleo, el 26,22% califica como «prioritario» mejorar sus ingresos. Seis de cada diez jóvenes de ese grupo etario manifiestan una «apremiante necesidad» de «transformar» su realidad sociolaboral.
El informe indica que dos de cada tres jóvenes de esa franja etaria no realiza aportes previsionales, lo que da cuenta de niveles de informalidad laboral y falta de protección social (obra social, aportes jubilatorios, seguros de ART, entre otros).
En cuanto al pluriempleo, definido como la superposición de trabajos formales, informales u ocasionales, la tasa en Santa Fe es de 8,3%, un punto porcentual por encima de la media nacional para esta población (7,3%). El estudio señala que la insuficiencia de ingresos lleva a los trabajadores jóvenes a buscar fuentes de ingresos adicionales.
El informe analiza el cruce entre nivel educativo, situación laboral, ingresos mensuales y cantidad de horas trabajadas. Respecto del nivel educativo, cuatro de cada diez jóvenes que trabajan en Santa Fe también estudian. El documento observa un «declive en la proporción de estudiantes» y un aumento de la categoría «No estudiante», que pasó de 4,5% en 2022 a 56% en 2025. El estudio plantea que este cambio podría explicarse por la finalización de estudios o por la necesidad de generar ingresos.
El nivel educativo condiciona la inserción y la posición laboral: «No haber completado los estudios (principalmente secundario) representa una barrera en el acceso al mercado laboral», sostiene el informe. A mayor nivel educativo, mayor inserción y mejor posición salarial.
La estructura del empleo joven se concentra principalmente en el sector privado asalariado (35,73% de la población ocupada). Le siguen el trabajo en changas (14,19%) y el empleo sin jerarquía en el sector público (8,41%). El estudio indica que el emprendedurismo no representa una salida laboral preponderante entre los jóvenes.
Sobre los ingresos, el informe toma 2025 como año representativo: el promedio mensual se ubica en torno a los $540.000. Con segmentación por sexo, las mujeres perciben en promedio $444.000 por mes, mientras que los varones rondan los $558.000. La población masculina representa el 47% del mercado formal, frente a un 31,3% de la población femenina. El estudio señala «una marcada asimetría en materia de ingresos reproducida en torno al sexo de los/as jóvenes».
El senador por La Capital, Julio «Paco» Garibaldi, referente del espacio DEMOS, se refirió al informe en declaraciones públicas: «Es fundamental contar con informes como este porque, para analizar la realidad y debatirla, hay que conocerla». Agregó que «se la puede conocer desde la experiencia y la práctica, pero también es importante tener datos certeros para no llevarnos por prejuicios, por intuiciones o por ideas vagas que van cambiando con el paso del tiempo en función de quién toma las decisiones». También sostuvo que es importante que «esta información no quede guardada en un archivo, sino que se haga colectiva. Me parece fundamental para poder tomar decisiones, en los ámbitos donde cada uno estamos, para cambiar esta realidad que nos duele y potenciar las virtudes que tenemos».
