Los presidentes de Estados Unidos y China mantuvieron su segundo encuentro del año con el objetivo de prorrogar la tregua arancelaria y abordar temas estratégicos como inteligencia artificial, fentanilo y tierras raras.
La cumbre bilateral entre Donald Trump y Xi Jinping, celebrada en Washington D.C., constituyó el segundo encuentro presidencial del año entre ambos líderes. El eje central de la agenda fue la extensión de la tregua comercial que vencía el 10 de noviembre.
Joaquín Bernardis, licenciado en Relaciones Internacionales del Observatorio de Política Internacional (OPI) de la UCSF, analizó el encuentro en declaraciones a CyD Litoral. Señaló que «el principal punto de la agenda a tratar era el tema comercial» y que «el 10 de noviembre vencía esta tregua comercial de esta ‘guerra’ de aranceles y regulaciones de exportaciones entre ambos países».
Bernardis detalló que «a priori, antes de que se realice la cumbre, había bastante esperanza de que sea una prórroga por lo menos 6 meses, pero lo cierto es que va a ser solamente hasta el 10 de enero». De esta manera, se extiende la tregua de Busan establecida el año pasado, que según el analista «va a dar cierta estabilidad al intercambio comercial entre ambos países».
El primer encuentro presencial del año, realizado en mayo, fue el primer viaje de un presidente estadounidense a China desde 2017. En esa ocasión, la agenda incluyó una delegación de directivos tecnológicos y financieros de Estados Unidos, entre ellos los CEO de Nvidia, Apple y BlackRock, y se centró en el suministro de minerales críticos, la cadena de suministros y la cuestión de Taiwán.
En el encuentro de Washington, según Bernardis, Xi Jinping obtuvo avances en dos puntos. El primero se refiere a las tierras raras: «uno de los puntos que no se ha logrado regular o negociar y establecer entre ambos países fue las tierras raras», afirmó. Explicó que China es uno de los principales países con estos insumos clave para la industria tecnológica, de semiconductores, vehículos eléctricos y energías renovables, y que Estados Unidos es altamente dependiente de China en ese sentido. «No se ha establecido ningún tipo de acuerdo al respecto porque China establece licencias de exportación y con eso regula el suministro para los países occidentales», agregó.
El segundo punto es Taiwán. «Xi Jinping se llevó otra pequeña victoria relacionada con el tema Taiwán», resaltó Bernardis, y explicó que «Trump dijo que no va a promover el avance del financiamiento en armamentos para Taiwán».
En relación con Argentina, Bernardis mencionó un anuncio realizado por Estados Unidos y Argentina durante la Asamblea General de la ONU sobre un acuerdo en minerales, tierras raras, telecomunicaciones y desarrollo de infraestructura para llevar hacia puertos argentinos del Atlántico la producción de Vaca Muerta y el cobre de San Juan y La Rioja. «Eso que claramente beneficia a los Estados Unidos», sostuvo, y añadió que «estamos viendo esos movimientos de Estados Unidos buscando diversificar su cadena de suministro de estos materiales críticos».
Respecto de la política interna de ambos países, Bernardis indicó que «hay un punto muy importante que viene a ser el tema de política interna». Sobre China, señaló que «Xi ha logrado consolidar su liderazgo, pero la economía china ya no tiene el mismo dinamismo que antes» y que «la guerra de Medio Oriente lo ha impactado». En cuanto a Estados Unidos, mencionó que «tiene las elecciones de medio término ahora en noviembre» y que uno de los puntos de preocupación era «llevarse esta carta, jugar de local, invitar a Xi Jinping y recibirlo con los máximos honores en Washington, como para poder tener por lo menos estabilidad en el frente económico externo».
El encuentro también abordó la cooperación antidrogas contra los precursores del fentanilo, la puesta en marcha de un diálogo formal sobre seguridad e inteligencia artificial y la contención de los contenciosos geopolíticos y tecnológicos.
