Michael Nyberg desarrolló a los 13 años un dispositivo que utiliza energía acústica bajo el agua para eliminar larvas de mosquito. La tecnología fue patentada en 2001 y continúa siendo comercializada y estudiada.
A los 13 años, Michael Nyberg desarrolló un proyecto para una feria de ciencias en Connecticut, Estados Unidos, con el objetivo de investigar si el sonido podía matar larvas de mosquito. El resultado fue el descubrimiento de que la energía acústica generada bajo el agua podía utilizarse contra estos insectos.
El dispositivo, denominado Larvasonic, obtuvo la patente estadounidense en 2001, cuando se nombró a Michael H. Nyberg y a Herbert J. Nyberg como inventores. La patente describe el uso de la resonancia acústica o cavitación de un transductor subacuático para matar las larvas de mosquito.
Con la ayuda de Jim Fitzgerald, entonces presidente y fundador de The Kildare Corporation en New London, el joven construyó el dispositivo que enviaba ondas sonoras de baja frecuencia al agua que contenía mosquitos. Al probarlo, notaron que las larvas morían permanentemente y lograron identificar una conexión entre el sonido y las vibraciones del sistema respiratorio de las larvas.
El «Método para eliminar larvas de mosquito» describe cómo someter larvas de mosquito sumergidas en agua a cavitación mediante un transductor subacuático. Para vender el invento a gran escala, la familia fundó New Mountain Innovations.
Al poco tiempo, el gobierno local comenzó a comprar unidades de Larvasonic (a unos 4.000 dólares cada una) para limpiar los desagües pluviales y las aguas estancadas de las ciudades.
Con el paso de los años, Michael siguió su propio camino: estudió ingeniería mecánica, se unió a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y se mudó a Colorado como gerente de proyectos. Así, su padre tomó la presidencia y le dio forma a nuevas creaciones, como Sirenix, que atrae a mosquitos hembra para que pongan sus huevos y los destruye automáticamente con el sonido.
En 2003, Michael Nyberg fue finalista del concurso Intel Science Talent Search con su proyecto titulado «La cuantificación de las propiedades físicas que influyen en la implementación efectiva de sistemas larvicidas acústicos».
En 2016, un estudio publicado por Journal of the American Mosquito Control Association probó Larvasonic contra la especie Aedes aegypti en recipientes de agua artificial. Los investigadores determinaron que el tiempo de exposición y el volumen de agua afectaban la capacidad del dispositivo para eliminar las larvas. Los hallazgos aportaron nueva evidencia para considerar a los larvicidas acústicos como una herramienta potencial para el control de mosquitos.
Un estudio publicado por Scientific Reports explicó qué ocurre con las larvas de mosquitos expuestas a la energía acústica: provoca la ruptura de los troncos traqueales dorsales de las larvas, los principales conductos de su sistema respiratorio, y la liberación de burbujas de gas en el cuerpo. Los investigadores identificaron una oclusión traqueal previamente no descrita y hallaron evidencia de que el sistema traqueal se mantenía a una presión elevada. También descubrieron que esta exposición podía dañar sin matar inmediatamente a todas las larvas.
Antes de la publicación de este artículo, se creía que las larvas de mosquito que colgaban de la superficie del agua necesitaban aire de la parte superior, pero los observadores descubrieron que las larvas almacenan aire internamente.
