Burgundy Florería, Pampa Infinita y Filomena Estudio son proyectos en los que la dirección creativa y la operativa se distribuyen entre familiares. En el Día de la Madre, describen cómo organizan el trabajo y qué criterios utilizan para separar las decisiones laborales de los vínculos personales.
En disciplinas vinculadas a la tierra y la botánica, el conocimiento se transmite mediante la observación y el trabajo compartido. Tres emprendimientos de Santa Fe integran a madres e hijos en la gestión de florerías, estudios de paisajismo y diseño floral. En los tres casos, los participantes describen una división de tareas y criterios de comunicación para mantener la organización del trabajo.
Burgundy Florería: dirección artística y logística
Jesús Olaizola fundó Burgundy Florería y convocó a su madre, María Torrealba, para integrarse al proyecto. La dupla se organiza con una división de competencias: Jesús está a cargo de la dirección artística —definición de paletas cromáticas, composición de arreglos, estilismo de vidrieras y comunicación visual—, mientras que María gestiona la logística del espacio, el control de insumos y la atención al cliente.
“Nos desenvolvemos con una dinámica abierta. Discutimos los criterios de trabajo con franqueza y avanzamos, sabiendo que la solidez de la relación nos permite priorizar siempre la calidad del proyecto”, explicaron.
Jesús describió el vínculo: “Nosotros somos como mejores amigos. Nos decimos las cosas y seguimos adelante, entendiendo que una diferencia en el trabajo jamás cambia el amor que nos tenemos”. También señaló que el filtro emocional “a veces se vuelve inevitable”: “el pro es que es mi mamá y la contra es que es mi mamá”.
María agregó: “Lo más lindo es compartir el amor por las plantas y ver evolucionar nuestro trabajo a través del tiempo; entender que la relación en el trabajo es como en la vida, donde cada uno aprende del otro”.
Pampa Infinita: diseño conceptual y articulación de obra
Josefina Casares es codirectora del estudio y escuela de paisajismo Pampa Infinita junto a Martina Barzi. Sus hijos se incorporaron a la estructura creativa. “Los chicos naturalmente van mamando de a poco lo que una hace, imaginate que en su infancia ya jugaban a ayudarme en el jardín —contó Casares—, y después se van enganchando”.
Josefina Girini Casares, hija mayor, se graduó de la carrera de Derecho y luego se integró formalmente al área de proyecto de la institución familiar. Pedro Girini Casares estudió en la escuela y trabaja en construcción en forma independiente para varios estudios, entre ellos el de su madre. “A Pedro le encantaba jugar con la carretilla y siempre mostró esta tendencia. Lo lindo es ver cómo cada uno se abre camino propio y acompaña el común, siempre de acuerdo con sus auténticos intereses”, sostuvo Josefina.
“Me divierte incorporar a mis hijos en mi trabajo, cada uno lo hace desde sí mismo y me aportan miradas diferentes, frescas, que valoro muchísimo”, afirmó.
María Girini Casares, hija menor, es diseñadora de indumentaria y colabora en el manejo de las redes de Pampa Infinita. La familia señaló que se guía por la transparencia y una comunicación fluida, y que valora el talento de cada integrante. “Se fue dando de a poco y con mucha naturalidad. Lo más valioso es saber que todos empujamos para el mismo lado, con la transparencia que te da ser familia”, indicaron.
Filomena Estudio: formación técnica y escala proyectual
Liliana Laborde llevó adelante durante una década proyectos de reforma y jardinería junto a su amiga Gabriela Solari. En ese período, su hijo Tomás Llanos Laborde, entonces estudiante de arquitectura, colaboraba dibujando perspectivas a mano alzada para los clientes. Cuando la socia de Liliana dejó esa actividad, Tomás se incorporó de manera formal.
Antes de asumir tareas de diseño, Tomás trabajó durante meses junto a las cuadrillas de jardineros para incorporar el oficio técnico: preparación de sustratos, trazado de canteros y poda estructural. Tomás ya tenía un vivero de plantas tropicales, El Rincón de Filomena.
“Compartir el criterio estético y el rigor técnico facilita la toma de decisiones. Definir atribuciones claras para cada uno permite mantener la objetividad profesional y preservar el ámbito familiar”, declararon.
En la actualidad, las decisiones proyectuales y la selección de especies se toman en conjunto durante las visitas a campo. Liliana supervisa la gestión de proveedores, las contrataciones y la supervisión en obra, mientras que Tomás desarrolla la carpeta técnica, el renderizado y los presupuestos. En temporada alta, coordinan dos equipos simultáneos y cada uno asume la conducción de uno. Para preservar el vínculo, acordaron que los temas laborales no se tratan en reuniones familiares.
