La Municipalidad de Santa Fe inició la instalación de un predio con entre 80 y 90 módulos habitacionales en el acceso a Alto Verde, destinado a familias que deban dejar sus hogares por la crecida del Paraná. El dispositivo, desarrollado junto a la asociación civil Techo, contará con servicios básicos y asistencia permanente.
La ciudad de Santa Fe comenzó a poner en marcha este lunes una de las principales medidas preventivas de su operativo frente a una eventual crecida de los ríos: la construcción del primer Centro de Asistencia Integral, un espacio destinado a recibir a familias que no puedan continuar viviendo en sus casas si el avance del agua obliga a abandonar sus hogares. El predio está ubicado sobre calle Demetrio Gómez, en el ingreso a Alto Verde, y tendrá como prioridad brindar resguardo a vecinos de la Vuelta del Paraguayo.
La Municipalidad comenzó a preparar el terreno para instalar entre 80 y 90 módulos habitacionales. El dispositivo, desarrollado junto a la asociación civil Techo, contará con servicios básicos, calles internas, recolección de residuos y asistencia sanitaria.
El dispositivo no será presentado oficialmente como un simple centro de evacuados. La Municipalidad eligió denominarlo Centro de Asistencia Integral Nº 1, en referencia a una propuesta que busca ofrecer condiciones de alojamiento, servicios básicos y acompañamiento durante el tiempo que dure la emergencia.
“Le estamos llamando Centro de Asistencia Integral”, explicó Víctor Hadad, coordinador de Gabinete municipal, quien tiene a su cargo la articulación de las distintas áreas de la gestión local involucradas en la preparación ante el fenómeno de El Niño.
El funcionario remarcó que se trata, por ahora, de una medida preventiva. Los últimos informes del Instituto Nacional del Agua (INA), según indicó, proyectaban niveles del río por debajo de los umbrales de alerta y evacuación. Sin embargo, la decisión es avanzar con la infraestructura para contar con un lugar preparado en caso de que las condiciones hidrológicas cambien y algunas familias necesiten un espacio alternativo para vivir.
Un predio preparado para recibir a entre 80 y 90 familias
Los trabajos comenzaron la semana pasada, luego de que un particular cediera el terreno mediante un convenio. En una primera etapa intervinieron la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y Aguas Santafesinas (ASSA), mientras que este lunes se iniciaron las tareas de colocación del tejido perimetral. Según el cronograma informado por Hadad, la instalación de los primeros módulos habitacionales estaba prevista para este martes.
La capacidad inicial será de entre 80 y 90 módulos. La cantidad definitiva dependerá de cómo se termine de organizar el predio y de la distribución de las unidades, aunque la planificación municipal contempla alojar a familias de entre cuatro y cinco integrantes por módulo.
Cada módulo habitacional tiene 18 metros cuadrados (6 x 3 m2). Está compuesto por paneles de madera prefabricados, techo de chapa con aislante térmico de lana de vidrio aluminizada y se sostiene sobre 15 pilotes que lo aíslan de la humedad proveniente del suelo.
“Son módulos dignos, en donde la persona va a estar cómoda y va a estar siendo atendida permanentemente por el municipio y por la provincia”, señaló Hadad. La intención es que el lugar funcione como un espacio de residencia temporal y no solamente como un punto de recepción de personas durante las primeras horas de una evacuación. Por eso, el diseño contempla infraestructura y servicios que permitan sostener la vida cotidiana mientras persista la situación que impida regresar a las viviendas.
Además del alojamiento, el predio contará con calles internas para facilitar la circulación, un sistema de alimentación, recolección de residuos y atención de salud. La organización de esos servicios apunta a garantizar condiciones de funcionamiento durante la permanencia de las familias.
Baños, duchas y servicios básicos dentro del dispositivo
Uno de los componentes centrales del proyecto será la instalación de contenedores sanitarios. De acuerdo con lo explicado por el coordinador de Gabinete, se prevén dos unidades diferenciadas: una destinada a los baños y otra equipada para las duchas. También contará con canillas comunitarias para el abastecimiento de agua.
La incorporación de estos servicios busca resolver necesidades esenciales de higiene y salubridad dentro del mismo predio, sin depender exclusivamente de instalaciones externas.
El esquema se completa con la asistencia municipal y provincial, que tendrá que acompañar a las familias durante su estadía y coordinar la prestación de los servicios previstos. La propuesta es que el centro disponga de una organización propia, con infraestructura suficiente para recibir a los vecinos si las condiciones del río hacen necesario activar el dispositivo.
La Municipalidad todavía deberá completar el montaje y la puesta a punto de las instalaciones para que el espacio quede operativo. Por el momento, el avance de los trabajos forma parte de la preparación anticipada ante una emergencia que podría no llegar a requerir evacuaciones masivas, pero para la cual el gobierno local busca tener una respuesta organizada.
Un segundo centro, frente al primero
El Centro de Asistencia Integral Nº 1 no será el único espacio de estas características contemplado en la planificación. Del otro lado de calle Demetrio Gómez, frente al primer terreno, el municipio comenzó también las tareas de preparación de un segundo predio.
La previsión es que ese espacio tenga una capacidad similar, de entre 80 y 90 módulos adicionales. De concretarse ambos dispositivos con las dimensiones previstas, la ciudad podría disponer de alrededor de 160 a 180 unidades habitacionales para alojar a familias afectadas por una eventual crecida.
Hadad aclaró que la cantidad final dependerá de cómo se complete la instalación y de las necesidades que se presenten. La estrategia, en esta primera etapa, consiste en asegurar un lugar de referencia para los vecinos que puedan verse obligados a dejar sus viviendas, especialmente en sectores vulnerables frente al avance del agua.
El primer centro será el único lugar habilitado por la Municipalidad para que los vecinos puedan instalarse bajo esta modalidad, de acuerdo con lo señalado por el funcionario. La preparación de un segundo predio permitirá ampliar la capacidad de respuesta si la situación lo requiere.
El trabajo con Techo y la posibilidad de replicar el modelo
Los módulos habitacionales son desarrollados junto con la asociación civil Techo, una organización con experiencia en proyectos de vivienda y asistencia habitacional en distintos puntos del país.
Hadad explicó que el municipio había firmado el convenio con la entidad más de un mes antes del inicio de la instalación. En una primera instancia se acordó la provisión de 40 módulos y luego se amplió el convenio para incorporar 80 unidades adicionales.
“Por suerte firmamos y ya de hecho tenemos 40 e hicimos otro convenio ampliando por 80 más”, indicó. La experiencia de Alto Verde funcionará como un primer esquema de referencia para una eventual ampliación del operativo. Sin embargo, el funcionario aclaró que no todos los centros que puedan necesitarse en otros sectores de la ciudad deberán construirse necesariamente con el mismo sistema.
La posibilidad de replicar el modelo dependerá de las necesidades concretas, de los convenios que puedan establecerse y de los recursos disponibles. También está previsto recuperar módulos utilizados en inundaciones anteriores, con el objetivo de aprovechar la infraestructura existente y ampliar la capacidad de respuesta municipal.
De esta manera, el plan combina la incorporación de nuevas unidades con la recuperación de materiales y equipamientos que ya forman parte de los recursos de la ciudad para afrontar emergencias hídricas.
Centros de asistencia por crecida y refugios temporarios por lluvia
La planificación municipal contempla, además, una red de otros 22 espacios destinados a atender contingencias vinculadas con las lluvias. Hadad hizo hincapié en que esos lugares cumplirán una función distinta de la de los centros de asistencia integral.
Mientras que los centros de asistencia integral estarán destinados a familias que deban dejar sus casas por la crecida del río, los refugios temporarios funcionarán en instituciones como clubes y vecinales para responder a situaciones provocadas por precipitaciones intensas.
“Tenemos que distinguir: una cosa son los centros de evacuados o centro de asistencia integral, que son para la crecida del río, y los refugios que son para lluvia”, precisó.
Estos últimos están concebidos para estadías breves, que pueden extenderse durante dos o tres días, según las circunstancias. Para su funcionamiento, el municipio prevé responsables asignados, horarios organizados y pautas de atención previamente definidas. Y se recalcó que no serán utilizadas las escuelas de la ciudad, para evitar que dejen de funcionar como tal dentro del sistema educativo.
La diferenciación permite organizar la respuesta según el tipo de emergencia: por un lado, el alojamiento de familias afectadas por una crecida que les impida habitar sus viviendas; por otro, la asistencia transitoria de personas que necesiten resguardo ante las consecuencias de una tormenta.
La coordinación de la emergencia: más de una docena de áreas municipales
Como coordinador de Gabinete, Hadad tiene a su cargo facilitar la articulación entre las distintas dependencias que intervienen en la preparación frente al fenómeno de El Niño. Su función, aclaró, no consiste en reemplazar a los responsables técnicos de cada área, sino en asegurar que trabajen de manera coordinada y puedan responder con rapidez.
El operativo involucra a más de diez áreas municipales, entre ellas Políticas Sociales, Gestión de Riesgo, Desarrollo Urbano e Hídrico, Comunicación, Producción, Hacienda y Hábitat, además de las dependencias vinculadas con los servicios y la asistencia.
“Mi rol es coordinar que todas las áreas vinculadas de la Municipalidad se coordinen rápidamente y facilitar la articulación entre ellas”, explicó. La coordinación busca que las decisiones sobre infraestructura, servicios, asistencia social y comunicación formen parte de una misma estrategia. En una emergencia hídrica, la disponibilidad de espacios para alojar a las familias es solo uno de los componentes: también resulta necesario organizar la atención cotidiana, disponer de recursos y establecer mecanismos para actuar de acuerdo con la evolución del río.
El pedido a los vecinos: mantener limpios los reservorios y las cunetas
Más allá de la preparación de los centros de asistencia y de las obras de infraestructura, Hadad destacó que la prevención también requiere la colaboración de los vecinos. En una ciudad como Santa Fe, donde el escurrimiento del agua es determinante para reducir los efectos de las lluvias, la limpieza urbana cumple un papel fundamental.
El funcionario pidió evitar que los residuos obstruyan los desagües y remarcó la importancia de mantener limpios los reservorios y las cunetas para facilitar la circulación del agua. “Necesitamos que en ese sentido sea lo mejor posible: que los reservorios estén limpios, que las cunetas estén limpias, que la basura no perjudique el escurrimiento”, sostuvo.
Hadad señaló que durante los últimos 20 a 25 años se realizaron numerosas obras y mejoras en Santa Fe para afrontar este tipo de fenómenos, aunque reconoció que todavía quedan cuestiones pendientes. En ese escenario, insistió en que la infraestructura debe complementarse con el compromiso de la población. “Que todos los vecinos nos ayudemos y que el vínculo entre vecinos sea más fuerte que nunca”, planteó.
Con la preparación del Centro de Asistencia Integral Nº 1 y el acondicionamiento de un segundo terreno en el acceso a Alto Verde, la Municipalidad busca anticiparse a una eventual emergencia y contar con espacios definidos para recibir a las familias que no puedan permanecer en sus hogares. El desafío inmediato será completar las instalaciones y organizar los servicios previstos, mientras continúa el seguimiento de los informes hidrológicos para determinar si finalmente será necesario activar el dispositivo.
