El actor y director mexicano contó en su canal de YouTube que los estudios estadounidenses le propusieron producir la película si modificaba el desenlace. La decisión postergó seis años el estreno del filme, que finalmente se concretó en 2013.
El actor y director mexicano Eugenio Derbez relató en un video publicado en su canal de YouTube cómo consiguió realizar No se aceptan devoluciones, la película con la que debutó como director en 2013. En el material, Derbez recordó los rechazos que recibió al intentar pasar de la televisión al cine, la propuesta que decidió no aceptar y las razones por las que defendió el guion durante años.
Los rechazos iniciales
Según indicó, su trayectoria en la televisión mexicana, asociada a personajes cómicos como Ludovico P. Luche y el Lonje Moco, generaba resistencia entre productores a la hora de considerarlo para un proyecto dramático. “Cada vez que mencionamos tu nombre en una junta, pues todo el mundo se ríe y dicen: ¿Cómo crees que vamos a meter en esta película dramática, en esta película seria? ¿Cómo vamos a meter a Ludovico Peluche o a Lonje Moco?”, recordó Derbez sobre las respuestas que recibía.
Ante esas negativas, el actor sostuvo que decidió escribir su propia historia. “Me di cuenta de que la única manera de poder yo trabajar en cine iba a ser trabajando yo en mi propia película y así fue como empecé a escribir”, explicó. El proceso se extendió durante 12 años, en los que buscó productores y directores dispuestos a apostar por el guion, sin conseguir que alguien asumiera la dirección como él la imaginaba. Finalmente, decidió hacerse cargo también de la dirección.
La propuesta de Sony
Uno de los momentos decisivos llegó, según relató, cuando los estudios Sony en Estados Unidos mostraron interés en producir la película. La posibilidad de obtener financiación parecía acercarlo a su objetivo, pero implicaba cambiar el desenlace. “En el año seis, a la mitad de esta aventura, los estudios Sony en Estados Unidos dijeron: ‘Yo le entro, yo produzco tu película, siempre y cuando le cambies el final’”, contó.
Derbez decidió rechazar la propuesta. “Dije: ‘No, no, no. La película o se hace como está escrita o no la hago’. Y les dije que no y eso me costó otros seis años de mi vida de tener que esperar”, recordó. Para el actor, mantener el final era parte de la identidad de la película.
No se aceptan devoluciones llegó a los cines en 2013 y se convirtió en un éxito comercial. Según un comunicado de Televisa publicado en septiembre de ese año, la película fue vista por más de 3,3 millones de personas en México durante sus primeros tres días en cartelera.
Reflexiones sobre el dinero y los instintos
La experiencia también le dejó una reflexión sobre el riesgo económico y la importancia de escuchar las propias convicciones al tomar decisiones profesionales. Derbez contó que recibió el consejo de no invertir su propio dinero en la producción. Según recordó, una persona le mencionó el éxito de El crimen del padre Amaro y le recomendó no poner sus ahorros en la película.
El actor reconoció que siguió aquel consejo, aunque después bromeó con lo que podría haber ocurrido si hubiera decidido invertir: “Me arrepiento. Si no le hubiera hecho caso y hubiera metido mi dinero, ahorita estaría yo en un yate en el Mediterráneo disfrutando de las vacaciones”.
A partir de esa anécdota, insistió en la importancia de prestar atención a la intuición. “Por eso mi compañía se llama Tripas, porque todo aquí, todo lo que te dicen las tripas, a eso es a lo que hay que hacerle caso. Sigan sus instintos siempre”, aconsejó.
El actor también explicó que no quería trasladar al cine la misma fórmula que utilizaba en televisión. Su objetivo era hacer una película diferente, capaz de combinar la comedia con una historia emocional. “La única manera de hacer una comedia memorable es haciéndola con corazón”, sostuvo.
