La actriz contó en el programa de Telefe dos situaciones que vinculó con sus familiares fallecidos; Rafael Ferro, Benjamín Amadeo y Santiago Maratea también narraron anécdotas.
En la emisión del sábado 31 de octubre del programa PH: Podemos hablar (Telefe), el conductor Andy Kusnetzoff propuso a los invitados dar un paso al frente si habían vivido alguna experiencia paranormal. La actriz Mercedes Funes avanzó junto a Rafael Ferro y Benjamín Amadeo y relató dos episodios.
El primero, según contó, ocurrió mientras conducía y hablaba en voz alta con su madre fallecida años antes. En ese momento pensaba en tatuarse algo relacionado con ella. Recibió una notificación de la red social X, entonces Twitter, de una cuenta desconocida: «@memefunes Hay tatuajes que no necesitan tinta». Funes expresó: «Me empecé a reír. Dije: ‘Qué hija de p***. Esta le bajó la data a alguien que seguramente estaba pensando en mí, que sé yo. Pero ese tuit en letras mayúsculas fue muy llamativo’».
El segundo relato, de acuerdo con la actriz, sucedió en un cementerio tras el fallecimiento de su hermana. Funes indicó que su referencia era un árbol pequeño con forma de hongo y que en una visita se perdió. «Un gato me vino a buscar… Yo me iba para otro lado y el gato venía, entonces dije ‘Bueno, vamos a seguir al gato’. Sigo al gato y el gato se acostó arriba de la tumba de mi hermana», sostuvo.
Benjamín Amadeo contó: «A mí me pasó, no se rían, que lo vi en Stranger Things, esta serie de Netflix… Me ha pasado de pensar en antepasados y que titilen las luces y hacerlo como más concreto. Me pasó más de una vez».
Santiago Maratea relató que al cumplirse el primer aniversario de la muerte de su madre, a quien tenía agendada en su celular como «Tu vieja», apareció que había salido del grupo familiar de WhatsApp. «Me apareció ‘Tu vieja’ salió del grupo», comentó, y agregó: «Lo que pasó para mí fue una casualidad. Lo más probable es que le hayan dado su línea a otra persona, pero justo fue al año».
Por último, Rafael Ferro dijo: «Me pasó una muy rara. Yo jugaba al squash y un día de golpe, me empiezo a ver de arriba, como que estoy apoyado, viéndome a mí jugar. De repente veo que el otro jugador me despierta y me dice: ‘Che, te felicito’. Le había ganado en dos minutos y no me había dado cuenta porque había estado todo el tiempo viéndome como de arriba. Le gané real».
