El entrenador canalla tendrá su primer partido de mata-mata desde que asumió el cargo, en un contexto donde su experiencia en este tipo de definiciones fue clave para su llegada al club.
Rosario Central se prepara para el partido de ida de los octavos de final del Torneo Apertura 2026, que lo enfrentará a Independiente el próximo domingo en el Gigante de Arroyito. Este encuentro marca la primera instancia de eliminación directa para el entrenador Jorge Almirón desde que asumió la dirección técnica del equipo canalla.
La llegada de Almirón, en enero de este año, se produjo tras la salida de Ariel Holan. Uno de los motivos que se mencionaron en el entorno del club fue la necesidad de mejorar el rendimiento del equipo en partidos decisivos, un aspecto en el que Holan no había logrado buenos resultados. De Almirón, en cambio, se destacó su efectividad en este tipo de encuentros durante sus experiencias previas en el fútbol argentino, donde alcanzó la final de la Copa Libertadores con dos clubes distintos.
Hasta el momento, el desempeño de Central bajo la conducción de Almirón ha sido positivo. El equipo finalizó entre los cuatro primeros de su zona en el Apertura, lo que le permitió acceder a los playoffs. Además, en la Copa Libertadores el conjunto rosarino tiene encaminada su clasificación a los octavos de final. Sin embargo, el partido del domingo representa la primera prueba concreta en un sistema de eliminación directa desde que Almirón está al frente del plantel.
El presidente del club, Gonzalo Belloso, al presentar a Almirón destacó su experiencia en torneos internacionales y su capacidad para manejar instancias decisivas. “Sabemos que va a ser un paso muy importante para nuestra gestión”, expresó en aquella oportunidad.
Si bien desde la dirigencia no se ha hecho una declaración explícita al respecto, en el ámbito futbolístico que rodea a Central se interpretó que la salida de Holan estuvo vinculada a sus dificultades en partidos de eliminación directa. En el Apertura 2025, el equipo quedó eliminado en cuartos de final frente a Huracán, y en el Clausura de ese mismo año cayó en octavos ante Estudiantes, también en Arroyito.
El partido del domingo no definirá el futuro del proceso de Almirón, pero sí representa una oportunidad para demostrar solidez en una instancia que motivó el cambio de entrenador. El plantel completo asume la responsabilidad, aunque la atención estará puesta en el técnico y su manejo de este tipo de compromisos.
