La secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, aseguró que el pozo encontrado en un pabellón de presos de alto perfil no representaba un peligro real y que fue detectado a tiempo.
El gobierno de Santa Fe informó recientemente sobre el descubrimiento de un boquete en un pabellón de presos de alto perfil de la cárcel de Piñero. Tras el anuncio, la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri, evaluó que no existía riesgo de fuga y señaló: “Faltaba muchísimo para que esto tuviera alguna afectación a la seguridad”.
La funcionaria sostuvo que el pozo, hallado en uno de los patios de la Unidad Penitenciaria 11, estaba lejos de ser un camino hacia la libertad. “Fue algo que se detectó en el momento más incipiente”, enfatizó respecto de la intervención del Servicio Penitenciario provincial.
El Ministerio de Justicia y Seguridad confirmó la apertura de un sumario administrativo, en paralelo con la causa penal, para esclarecer lo sucedido. Masneri estimó que “no hubo más de dos jornadas” de trabajo para abrir el suelo hasta que se realizó la inspección.
La secretaria de Asuntos Penales consideró que los agentes penitenciarios encontraron apenas “un intento de pozo” en el baño externo de uno de los pabellones. El agujero tenía unos 70 centímetros de profundidad. “La tierra estaba muy mojada, se trataba de barro prácticamente”, manifestó.
Los guardiacárceles secuestraron un pedazo de hierro de 30 centímetros de longitud y 1,5 cm de diámetro. Masneri confirmó que los presos usaron solo esa herramienta y sus manos. “Pensar que con esos 70 cm iban a poder cambiar su realidad era casi una ilusión”, concluyó.
La funcionaria consideró imposible hacer un túnel con los elementos disponibles en el pabellón. “Hablamos de meses porque son entre 20 y 30 metros hasta un lugar que pueda asimilarse con estar fuera del perímetro carcelario”, señaló.
Masneri aseveró que el intento de cavar no es un episodio extraordinario frente al endurecimiento de los controles. “Entendemos que los internos lo hacen todo el tiempo en razón de todas las medidas de seguridad”, dijo, y destacó que las requisas centralizadas y sorpresivas fueron clave para prevenir el riesgo de fuga.
La titular de Asuntos Penales recordó que los pabellones de alto perfil solo albergan a diez personas. “Salen muy poquitos al exterior, no son grupos de más de tres”, detalló. Reconoció que la Unidad Penitenciaria 11 no tiene la estructura ideal para prevenir estas maniobras y que la respuesta definitiva es la construcción del Centro de Reclusión para Internos de Alto Perfil (Ceriap), conocido como “El Infierno”.
“Estos internos son en los que uno piensa cuando tiene todos estos espacios adaptados”, apuntó Masneri sobre la ampliación del complejo carcelario de Piñero. Señaló que la obra en desarrollo apunta a eliminar el riesgo de fuga y neutralizar a quienes intenten asistir a los presos.
Mientras avanza el proyecto en el sur del departamento Rosario, la funcionaria sostuvo que las inspecciones son fundamentales porque “siempre hay un punto ciego o una zona que no puede verse” con cámaras de videovigilancia. “La circulación de la requisa es permanente. A veces puede ser dos días seguidos. Otras, cada tres días. Lo importante es que siempre sea sorpresivo, que no se establezca un patrón”.
En relación con esta denuncia, el gobierno confirmó el cierre provisorio del pabellón donde se encontró el pozo. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) comenzó a investigar el episodio para determinar si alguien cometió algún delito en ese sector de la cárcel.
