El mercado inmobiliario en la provincia de Santa Fe registra un menor dinamismo. Desarrolladores locales señalaron que la activación del crédito hipotecario es una condición necesaria para impulsar nuevos proyectos y ampliar la oferta de inversores.
El mercado inmobiliario en Santa Fe atraviesa una etapa de menor dinamismo, con inversores cautelosos y proyectos que requieren mayor diferenciación y escala. Según referentes del sector, el esquema tradicional de venta ya no es suficiente y se necesita apelar a estrategias para fidelizar clientes que se muestran más selectivos.
Ángel Seggiaro, directivo de Fundar, y Adrián Giaganti, titular de Giaganti Negocios Inmobiliarios, coincidieron en que la activación del crédito hipotecario es una condición importante para ampliar la oferta a nuevos perfiles de inversores y reactivar proyectos frenados.
“La unidad de vivienda en todos sus formatos sigue siendo el objeto que consigue interesados en compra o alquiler”, afirmó Seggiaro. Consideró que el crédito hipotecario permitiría llenar algunos de los vacíos que impiden avanzar en la industria edilicia, dado que la vivienda se adquiere en plazos largos.
Giaganti sostuvo: “Si el crédito hipotecario se reactiva y logra una inserción amplia en toda la sociedad, entonces podría volver el boom inmobiliario que se vivió entre 2001 y 2011”.
Ambos entrevistados señalaron que el principal cambio en los últimos años fue el aumento del costo de la construcción, impulsado por insumos atados al dólar. Giaganti indicó que el valor de compra en pozo subió alrededor de un 25% en tres años, pero por debajo de la inflación. Seggiaro relativizó el peso de las importaciones, afirmando que el grueso de la cadena de valor es local: tierra, mano de obra, proyecto, gestión y capital.
Según Seggiaro, el modelo tradicional de inversión “barata y apalancada con preventas” enfrenta un freno por incertidumbre económica, aumento de costos y menor capacidad de ahorro. En cuanto al sobrestock, afirmó: “Venimos acumulando stock de unidades en construcción con disminución de ventas en pozo”.
Giaganti explicó que hoy hay inmuebles listos para crédito hipotecario, pero falta masividad. “Si hoy podés comprar un departamento terminado a 1.400 dólares el metro cuadrado y el crédito se amplía, esos departamentos probablemente pasen a valer 1.800 o 1.900 dólares”, indicó.
En cuanto a los inversores, Giaganti detalló que quienes compran desde el pozo suelen ser empresarios que destinan entre 1.500 y 2.000 dólares mensuales a la inversión. Observó que muchos inversores optan por conservar las unidades para renta en alquiler en lugar de rotarlas. Seggiaro agregó que la renta por alquiler representa un mejor retorno en dólares y que los segmentos de usuarios se han vuelto “micronichos”.
Ambos coincidieron en que el sector mantiene bases sólidas, aunque esperan que los gobiernos implementen incentivos fiscales y créditos hipotecarios accesibles para potenciar el crecimiento inmobiliario en la provincia.
