El proyecto de reapertura de La Favorita, lanzado en 2023, finaliza prematuramente por un conflicto entre la empresa Onatisur y el fideicomiso Asturias, dueño del inmueble. Ambas partes se acusan mutuamente de incumplimiento, mientras los comercios preparan su salida del histórico edificio.
La nueva etapa del centro comercial La Favorita, en Rosario, ha llegado a su fin a raíz de una disputa contractual entre la empresa desarrollista Onatisur y el fideicomiso Asturias, encabezado por los herederos de la familia García, propietarios del edificio. Onatisur, liderada por Guillermo Nudenberg, emitió un comunicado en el que desmintió “las publicaciones engañosas y con faltas de veracidad instadas por el Fideicomiso propietario del inmueble” y declaró “el incumplimiento del contrato celebrado oportunamente y su expresa extinción”.
El conflicto se agravó por el reemplazo de las escaleras mecánicas, dañadas desde hace semanas. Según Onatisur, los propietarios eran los “obligados contractualmente y por la legislación vigente” a repararlas. Ante la falta de reparación, la empresa suspendió el pago del alquiler de abril y mayo, y afirmó: “Es falso que adeudemos tales conceptos, como se publicó”. Los desarrollistas sostienen que el incumplimiento “atenta seriamente contra el normal desenvolvimiento comercial de un edificio de cuatro niveles comerciales, provocando serios problemas de circulación de público”. Onatisur descartó promover un desalojo y señaló que “ejercen el derecho de retención sobre la propiedad hasta tanto se resuelvan los temas pendientes”.
Las desavenencias se formalizaron en una serie de cartas documento. El 20 de mayo, Onatisur informó a Compañía Asturias que las fallas en la escalera mecánica complicaban la viabilidad del emprendimiento y solicitó el fin del vínculo contractual. El 26 de mayo, el fideicomiso rechazó el argumento por “falso e improcedente” y recordó que ya se había aceptado una rebaja de alquiler y una adenda sobre un porcentaje de ventas que nunca se percibió por baja facturación. Extraoficialmente, el canon mensual rondaría los 40 millones de pesos, en un contrato que debía finalizar en octubre de 2025.
En marzo pasado, Onatisur solicitó una nueva rebaja del alquiler, que fue rechazada por los propietarios. Para el fideicomiso, el mantenimiento de la escalera era responsabilidad del operador, y consideran que en la postura de Onatisur se esconde la intención de compensar malos negocios con reclamos monetarios, extremo que la desarrollista negó. Los propietarios advierten que, ante la falta de pago de abril y mayo, se dará por extinguido el contrato y se exigirá la restitución del inmueble, con posible desalojo en caso de incumplimiento.
Onatisur también manifestó malestar por versiones de una supuesta venta del edificio, valuado en más de 17 millones de dólares, lo que “provoca incertidumbre y falta de previsibilidad”. Acusó a la familia García de filtrar documentación confidencial a los medios y señaló que “las desavenencias comerciales o conflictos legales se dirimen en una mesa de negociación o ante un juzgado; no en los medios de comunicación”. Para los desarrollistas, ese comportamiento busca la desocupación anticipada del inmueble para facilitar su venta.
La Favorita reabrió sus puertas en 2023 tras la salida de Falabella en 2021. Con la finalización del contrato, Onatisur afirmó que coordina con los comercios la “progresiva desescalada de la operación” y adelantó que durante junio de 2026 el edificio se irá vaciando. La empresa recordó que el acuerdo original contemplaba una relación mínima de cinco años, con posibilidad de renovación hasta 2032, pero que la negativa del fideicomiso a extender el plazo y revisar el alquiler, sumado a la intención de vender el edificio, impidió continuar. “Fue un orgullo poner en valor el edificio y ser parte de un hito en la historia de Rosario que, desafortunadamente, concluye en forma prematura por razones ajenas a nuestra voluntad”, sentenció Onatisur.
