La Justicia de Santa Fe condenó a Iván Reyes y Norma Vega, propietarios de los perros que atacaron y causaron la muerte de Diego Román en 2019. Reyes recibió 4 años de prisión y Vega 3 años condicional.
Los dueños de una jauría de aproximadamente diez perros que provocaron la muerte de Diego Román, de 12 años, en la ciudad santafesina de Recreo fueron condenados este lunes por la Justicia. El hecho ocurrió en julio de 2019, cuando el menor fue atacado por los animales y falleció a causa de las heridas.
El juez penal Pablo Busaniche consideró a Iván Reyes y Norma Vega, dueños de los perros, coautores penalmente responsables del delito de homicidio culposo. El tribunal impuso una pena de 4 años de prisión para Reyes y de 3 años de cumplimiento condicional para Vega.
El fallo se dictó en los tribunales santafesinos ante una concurrencia de familiares, vecinos y representantes del Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Diego fue visto por última vez el 3 de julio de 2019 en el Barrio Comunal 3 de Recreo. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente en un campo cercano. La fiscal Ana Laura Gioria sostuvo que quedó acreditado que el menor murió por el ataque de la jauría, que se encontraba bajo custodia de los imputados, y que las lesiones fueron múltiples mordeduras que derivaron en una hemorragia fatal.
La Fiscalía remarcó que los acusados conocían la peligrosidad de los perros por antecedentes de ataques previos a personas y animales, y que incumplieron las medidas de seguridad exigidas por la normativa vigente para evitar que los canes abandonaran el predio. Entre las evidencias presentadas se incluyeron autopsias de médicos forenses de Santa Fe y del Cuerpo Médico Forense de la Nación, que coincidieron en que las lesiones eran compatibles con un ataque animal. Además, peritajes determinaron coincidencias entre pelos hallados en la ropa de la víctima y algunos perros vinculados a los acusados.
La Fiscalía y las querellas habían solicitado penas de 10 años para Reyes y 8 para Vega por homicidio simple con dolo eventual, o alternativamente 5 y 4 años por homicidio culposo. El juez Busaniche descartó el dolo eventual y fijó las condenas por debajo de esos máximos. La defensa, a cargo del abogado Néstor Pereyra, había solicitado la absolución de ambos acusados.
