La Justicia dictó la prisión preventiva efectiva del portero del jardín de infantes Nº 261 de barrio Empalme Graneros, imputado por delitos contra la integridad sexual de tres menores de entre 4 y 5 años. La Fiscalía investiga otras 11 denuncias por hechos similares.
La Justicia dictó este miércoles la prisión preventiva efectiva del portero del jardín de infantes Nº 261 de barrio Empalme Graneros, imputado por delitos contra la integridad sexual de menores que asisten a la institución.
El acusado, identificado como R. L., de 55 años, fue detenido el pasado 10 de junio después de que un grupo de padres denunciara que sus hijos fueron víctimas de abuso. Un grupo de padres se reunió en la puerta del jardín e intentaron linchar al acusado, por lo que tuvo que intervenir la Policía.
La fiscal Antonela Valente, de la Unidad Especial de Delitos Contra la Integridad Sexual, le atribuyó haber realizado acciones dentro del ámbito de los delitos contra la integridad sexual contra tres menores, de entre 4 y 5 años, a uno de ellos en reiteradas oportunidades. También se le adjudicó haberlos amenazado para que no contaran lo sucedido.
El juez de primera instancia Rafael Coria formalizó la imputación y dispuso la prisión preventiva efectiva por 90 días, con prórroga automática hasta la finalización de la audiencia preliminar si la Fiscalía presenta la acusación para elevar la causa a juicio oral antes de que se cumpla dicho plazo.
Al momento hay tareas investigativas en curso y en reserva en relación a 11 denuncias ingresadas vinculadas al sindicado por acciones similares dentro del mismo establecimiento educativo.
El portero acusado fue detenido y separado del cargo, cuando se produjeron enfrentamientos entre la Policía y padres de los chicos que pretendían hacer justicia por mano propia. En medio de esos incidentes, la madre que denunció que su hijo fue víctima de abuso tuvo que ser atendida por una crisis de nervios. Además del acusado, la Policía aprehendió al menos tres personas por los incidentes.
Uno de los padres presentes declaró que la persona señalada como presunto abusador “ya tuvo una denuncia hace un mes atrás. La mamá de un nene con autismo denunció que el chico había sido abusado y las autoridades le pidieron que cambien de escuela al chico, y al portero lo dejaron en el mismo lugar”.
“Otra madre contó que su hija le manifestó que el mismo hombre es malo y que le ponía cinta adhesiva en la boca a los chicos y los dejaba atados. Los directivos tienen que dar explicaciones. Sabemos que la mamá fue al Ministerio de Educación y no le dieron respuestas”, afirmó el padre.
Una mujer declaró que su hijo le había contado que “este hombre lo había llevado a una casita que está en la parte de atrás y lo había manoseado. Me contó que le picaba la cola y que este hombre le hizo mal con el dedo, que lo había lastimado con la uña. Entonces le pregunté por qué no me había contado y me respondió: ‘Yo tenía miedo porque me dijo que nos iba a pegar con un palo a vos y a mí’”.
La mujer relató que llevó a su hijo al hospital y que allí le dijeron que “no presentaba signos de penetración, pero tenía la cola colorada. De ahí me fui a la Fiscalía (de Delitos Sexuales) y me dijeron que tenía que esperar”.
Las clases en el jardín de Empalme Graneros se suspendieron el 10 de junio por la protesta de madres y parientes de los chicos. Después del feriado, el Ministerio de Educación comenzó a organizar encuentros con las familias de cada sala para presentar a quienes se harán cargo de la institución.
La secretaria de Gestión Territorial Educativa, Daiana Gallo Ambrosis, declaró: “Que no se vayan a otro jardín sino que este jardín pueda volver a tomar su normalidad de alguna manera”. La funcionaria reconoció que la situación es “sumamente angustiante para las familias” porque “las denuncias se han ido incrementando” en la Fiscalía Regional de Rosario.
