La ciudad francesa de Evian es el escenario de una nueva cumbre del G7, el foro que reúne a las principales potencias occidentales junto a la Unión Europea. El encuentro está marcado por temas como la inteligencia artificial, la diversificación energética y la postura de la delegación estadounidense.
La ciudad francesa de Evian es el escenario de una nueva cumbre del G7, el foro que reúne a las principales potencias occidentales (Estados Unidos, Japón, Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia y Canadá) junto a la Unión Europea. El encuentro de los líderes occidentales está marcado por el escepticismo norteamericano, la urgencia europea por diversificar el petróleo ante la crisis en Medio Oriente y la sorpresiva agenda tecnológica.
Según declaró el analista internacional Joaquín Bernardis en diálogo con CyD Litoral, el encuentro está fuertemente condicionado por la geopolítica actual y, en especial, por la postura de la delegación estadounidense. “Es un encuentro donde la comitiva estadounidense no suele poner mucho interés; siempre busca bloquear distintas iniciativas”, señaló Bernardis. Para el experto, la Casa Blanca tiene la mirada puesta en la cumbre de la OTAN del próximo mes, lo que tiñe al G7 de cierto desinterés norteamericano.
En este contexto, la figura de Donald Trump emerge no para impulsar los temas consensuados de la agenda oficial, sino para “posicionar su propia figura” a través de reuniones bilaterales clave, en un escenario fuertemente atravesado por la campaña electoral de medio término en su país.
El desafío energético
Uno de los ejes que mayor urgencia genera entre los miembros europeos del bloque es la necesidad imperiosa de reconfigurar su matriz de abastecimiento energético. La volatilidad e inestabilidad en Medio Oriente han encendido las alarmas sobre los riesgos de mantener la dependencia del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo vital cuya parálisis podría desestabilizar la economía global de forma inmediata. Para acelerar esta transición y buscar alternativas seguras de petróleo, la cumbre amplió su convocatoria a actores estratégicos de la región. Líderes de Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita se encuentran en Francia participando de las deliberaciones. Este acercamiento busca replicar los movimientos rápidos de diversificación que ya ha ensayado China. De forma paralela a las sesiones conjuntas, estos mandatarios mantendrán encuentros bilaterales con Donald Trump, consolidando el peso de los recursos energéticos en la negociación política.
Inteligencia Artificial
La tecnología y las materias primas del futuro también ganaron un protagonismo inédito en Evian. La agenda del G7 incorporó un panel central sobre Inteligencia Artificial que cuenta con la asistencia de los directores ejecutivos de las firmas líderes OpenAI y Anthropic. Asimismo, los países europeos han puesto el foco en asegurar el acceso a las denominadas “tierras raras”, minerales críticos para la transición tecnológica e industrial. Con este objetivo, se invitó a naciones asiáticas clave como la India para integrarse a nuevas iniciativas de cooperación y cadenas de suministro que reduzcan la dependencia de mercados monopólicos.
La diplomacia del Sur Global
El G7 también abrió sus puertas a representantes del Sur Global, destacándose la presencia del presidente brasileño Lula da Silva. La invitación responde a un momento de estrecha cooperación entre Brasil y Francia, particularmente en el ámbito de la defensa a raíz del desarrollo del programa de submarinos nucleares del país sudamericano. Para Bernardis, el peso político de Trump y la inminencia de los comicios legislativos en Estados Unidos terminan absorbiendo la atención y “tapando” las prioridades de una cumbre tan compleja como necesaria.
