El gobierno de Santa Fe y la gestión anterior intercambian críticas por el déficit de casi 600 mil millones de pesos y el uso de la deuda pública.
Desde hace meses la sintonía entre el gobernador Maximiliano Pullaro y el exgobernador Omar Perotti se deterioró. Pullaro impulsaba el vínculo con invitaciones a actos o causas de interés provincial, pero no encontró reciprocidad. Notaron que Perotti no mencionaba al gobernador en redes sociales cuando era invitado a un acto. A esto se suma la llegada de aires preelectorales y la necesidad de confrontar.
“No se entiende por qué entregaron una provincia con déficit y por qué acumularon miles de millones en plazos fijos, y al final no había ni seguridad, ni clases como debía haber, ni obras, ni tampoco plazos fijos”, afirmó el ministro de Economía, Pablo Olivares, en respuesta a la ofensiva del perottismo.
El diputado y exministro de Economía del perottismo, Walter Agosto, señaló los números en rojo publicados por el gobierno. El déficit de enero a mayo asciende a casi 600.000 millones de pesos. El gobierno provincial respondió que el déficit es un “rótulo” y argumentó: “Si ese déficit fuese financiado por deuda flotante, sería un problema. Pero acá tenés deuda por financiamiento de los 800 millones de dólares que gastamos en obras, deuda que fue debatida y aprobó la Legislatura hace un año”.
El bloque de Perotti votó en contra de esa autorización. Agosto pidió la conformación de la comisión bicameral para el seguimiento del endeudamiento. Quiere conocer cuándo ingresaron los dólares de la colocación de bonos, las condiciones de la conversión a pesos y en qué proporción se aplicaron a las obras. Agosto alertó que el problema más grave será cuando deba pagar ese monto en dos o tres años. No cuestionó la inversión, pero sí su escala y costo: “La provincia sí está en condiciones de poder tomar préstamo para hacer obra en una cantidad menor y con una tasa más acomodada”. Otra fuente del espacio puso como ejemplo “el endeudamiento de Perotti en apenas 100 millones de dólares para un destino específico: plan de conectividad”.
En el gobierno de Pullaro consideraron que las críticas tienen un anclaje en una “neurosis”. “Hace tres meses nos criticaban por ajustadores del gasto y ahora nos critican porque estamos en déficit porque gastamos demás. Es histeria”, declararon fuentes gubernamentales.
Con el transcurso de dos años y medio de gestión comienzan a exponerse las diferencias de concepción del manejo del Estado. El pullarismo sostiene que para crecer hay que invertir y para invertir tomar financiamiento. El perottismo era cauto con el riesgo de quedarse corto. El ministro Olivares afirmó: “Respondían ‘no se puede’ mientras se juntaban 1544 víctimas de homicidio y 5841 heridos de armas de fuego en cuatro años, días de aprendizajes perdidos y tantas otras postergaciones”.
Una fuente del perottismo enumeró obstáculos de su gestión: dos años de Covid, guerra en Ucrania, la peor sequía de los últimos 100 años y oposición en la Legislatura. “Así y todo los salarios le ganaron a la inflación, las tarifas por debajo y hubo equilibrio fiscal”. No mencionaron obras y seguridad, aspectos que el pullarismo reivindica como logros. Sobre las obras, indicaron: “Les dejamos los bonos de la deuda de Nación, que ellos decían que eran papelitos mojados, y los reventaron apenas asumieron. Con eso financiaron la obra pública hasta el año pasado”.
Agosto ejemplificó el estado deficitario en el adelanto de coparticipación, con costo financiero, que Nación le dio a la provincia. Una fuente del perottismo calificó la operación como “ir de rodillas a pedir un adelanto a cambio de no rajar a Adorni”. En el gobierno le sumaron un razonamiento: a Nación solo se le puede cobrar las deudas si a su vez se le debe a ella. Santa Fe cobrará las deudas compensando con los adelantos, ya sea por Caja de jubilaciones, Consenso Fiscal o a cuenta.
El escenario consolidado en la política santafesina es pullarismo frente a perottismo. Se había dado en algún momento con baja intensidad, pese a algún tipo de acuerdo político subyacente. Era esperable que en algún momento se dispare el choque para que cada uno se posicione, aunque la sorpresa es que no es solo por seguridad como quisiera el oficialismo.
