En medio de la ola polar que afecta a la región, las consultas médicas en Rosario se mantienen estables aunque persiste la preocupación por la tos postinfecciosa, un síntoma que puede prolongarse semanas.
La tos que persiste tras una virosis se denomina tos postinfecciosa. Se trata de una tos seca y persistente que afecta hasta a un 25 por ciento de los pacientes y puede durar varias semanas. Las vías respiratorias permanecen inflamadas y sensibles al aire frío o al ejercicio luego del proceso viral, según explican especialistas.
En la última semana de junio, en Rosario, las consultas en guardias y consultorios se estabilizaron en cantidad, aunque subieron en los servicios domiciliarios. Los picos de demanda se registraron en mayo y principios de junio. El virus que más circula en Rosario actualmente es la gripe A (cepa H3N2), seguido por rinovirus, adenovirus y virus sincicial respiratorio.
Para evitar contagios, las recomendaciones incluyen lavarse las manos frecuentemente, airear los ambientes, mantener una alimentación y sueño adecuados, evitar espacios cerrados con personas con síntomas y tener las vacunas al día, especialmente en grupos de riesgo.
Por qué no se va la tos después de una virosis
Una preocupación habitual entre pacientes que han superado una virosis es la tos que no desaparece. Personas que hace semanas tuvieron fiebre, malestar general y catarro continúan tosiendo aunque el resto de los síntomas hayan cesado, y pueden registrar un cansancio inusual.
La Sociedad Argentina de Pediatría señala que “la tos persistente o crónica es aquella que dura más de 8 semanas en adultos o 4 semanas en niños”. Los consensos médicos indican que “no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. Su tratamiento solo es efectivo cuando el especialista identifica la causa raíz”.
El asma, el tabaquismo, la EPOC, una sobreinfección bacteriana, el reflujo y el goteo posnasal pueden ser causas a tratar. Por ello, se recomienda no automedicarse con jarabes o remedios caseros, ya que pueden ocultar el verdadero motivo. Se sugiere consultar a un neumonólogo, especialmente si aparece sangre en la tos, dificultad para respirar, irritación intensa o la tos impide dormir.
La tos constante puede generar interrupción del sueño, dolor de cabeza, mareos, vómitos, sudoración, incontinencia urinaria y síncope en personas vulnerables como adultos mayores.
