José Stella, ingeniero electricista de la UTN Santa Fe, comparó la matriz energética argentina con la de los países que enfrentó la selección nacional durante el Mundial de Fútbol 2026, con el objetivo de divulgar datos técnicos sobre consumo, generación y emisiones.
El Mundial de Fútbol 2026, que se disputa actualmente, ha generado un incremento en el consumo de energía a nivel global debido a la transmisión de los partidos a través de televisores, smartphones y tablets. En este contexto, el ingeniero José Stella, docente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Santa Fe, realizó un análisis comparativo de las matrices energéticas de la Argentina y de los países rivales de la selección nacional.
Stella, ingeniero electricista, magíster en Dirección de Empresas y doctorando en la Universidad Católica de Buenos Aires, comparó variables como la demanda y consumo de energía durante los partidos, la capacidad de las redes eléctricas, la dependencia de hidrocarburos, la generación de electricidad a partir de fuentes renovables y las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Abordar el análisis de las matrices energéticas de los países involucrados en el Mundial, y fundamentalmente aquellos que han jugado los partidos contra la Argentina, fue el disparador. En cada análisis mostramos una ‘foto’ de lo que ocurre en cada país a nivel de la energía”, declaró Stella a El Litoral.
El especialista explicó que el cambio climático, definido como un “problema perverso” por no tener una solución única, está directamente relacionado con el sistema energético mundial, ya que “es el mayor emisor de gases de efecto invernadero”. Para su análisis, Stella aplicó el concepto de “pensamiento complejo” del filósofo francés Edgar Morin, que permite abordar el tema desde múltiples disciplinas.
En cuanto a la matriz energética argentina, Stella detalló que el 49% de la generación eléctrica es de bajo carbono, compuesto por un 7% de energía nuclear, 23,4% hidroeléctrica, 12,7% eólica, 3,8% solar y 1,9% de biocombustibles. El 51% restante proviene de combustibles fósiles: 48% de gas natural, 2% de petróleo y 1% de carbón.
Al comparar con Argelia, Stella señaló que ese país tiene una matriz energética con solo un 1% de bajo carbono y un 99% de gas. En contraste, Austria, rival de Argentina en cuartos de final, posee un 76% de generación de bajo carbono, con un 46,1% hidroeléctrica, 11,5% eólica y 13,2% solar. “Europa en general va mucho más adelantada en lo que es transición energética”, afirmó.
Sobre Egipto, indicó que su matriz energética se compone de 79% de gas, 7% de otros combustibles fósiles y 14% de bajo carbono. En cuanto a Suiza, el ingeniero precisó que el 95% de su matriz es de bajo carbono: 55% hidroeléctrica y 24% nuclear, con un consumo per cápita de 7.500 kWh.
Consultado sobre las metas energéticas de Argentina, Stella mencionó el plan de transición para la mitigación y adaptación del cambio climático, que incluye incrementar la generación de energías renovables del 15-20% actual al 30% para 2040, aprovechar los vientos de la Patagonia y la irradiación solar del noroeste, modernizar y conectar redes de alta tensión, y fomentar la generación distribuida, como la iniciativa de “prosumidores” en Santa Fe.
Finalmente, Stella destacó la importancia de la eficiencia energética, a la que denominó “el quinto combustible”, mediante herramientas como el etiquetado de electrodomésticos y automóviles, y la educación para modificar conductas de consumo. “Podemos tener mucho abastecimiento y oferta, pero debemos lograr contar con las suficientes conductas como para usar todos los recursos energéticos de una forma más eficiente”, concluyó.
