La expansión de plataformas de venta online como Temu y Shein y la apertura de grandes bazares chinos en Santa Fe modificaron los hábitos de compra de los consumidores locales. Un referente del Centro Comercial local analizó el impacto en el comercio tradicional.
El mapa del consumo en Santa Fe experimentó cambios en los últimos meses. La expansión de bazares chinos y el auge de aplicaciones de comercio electrónico como Temu y Shein transformaron el panorama comercial en la ciudad, según indicó Jorge Baremberg, referente del Centro Comercial de Santa Fe, en diálogo con El Litoral.
El último informe de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) indicó que durante 2025 el comercio electrónico en el país alcanzó una facturación superior a los 34 billones de pesos, con un incremento del 55% en comparación con el período anterior. El informe señaló además que las compras al exterior registraron una aceleración frente a 2024, impulsadas principalmente por compradores de estratos socioeconómicos altos. Según el mismo relevamiento, 7 de cada 10 compradores declararon haber adquirido productos fuera del país por primera vez hace menos de seis meses.
Baremberg explicó que la diferencia de precios entre los productos importados y los de fabricación nacional se debe a una segmentación del mercado por parte de los fabricantes asiáticos. «El fabricante chino produce un mismo artículo con distintas calidades. Puede hacerlo con más o menos material, con mayor o menor resistencia o durabilidad. Eso influye directamente en el precio», afirmó.
El comerciante señaló que realizó una compra de prueba en una de estas plataformas para evaluar la calidad de los productos. «Compré tres o cuatro artículos de poco valor, simplemente para evaluar la calidad. Ahí comprobé que no siempre es buena», sostuvo. También mencionó que en el rubro textil «las medidas antropométricas tampoco son las mismas que las nuestras».
En relación con la logística, Baremberg detalló que «dependiendo del volumen, la mercadería puede venir en avión, pero cuando eso ocurre el costo del transporte es muy alto. Por eso determinados productos pueden comprarse de esa manera y otros no valen tanto la pena».
En cuanto a los comercios físicos, el referente indicó que en Santa Fe ya existen «alrededor de nueve grandes comercios chinos distribuidos en distintos puntos de la ciudad». Estos establecimientos venden artículos similares a los que se ofrecen en las plataformas digitales.
Baremberg expresó dudas sobre el nivel de formalidad de esos comercios. «Hay muchas dudas sobre el nivel de formalidad con el que funcionan. No sabemos exactamente cómo manejan el IVA, las condiciones laborales de los empleados o determinados costos», planteó. Agregó que «ellos trabajan de lunes a lunes, en horario corrido, mientras que nosotros tenemos otra estructura de costos. Si uno paga horas extras, salarios, impuestos y cumple con toda la normativa, se hace muy difícil competir».
El comerciante comparó la situación actual con la llegada de los supermercados chinos en décadas anteriores. «Me hace acordar mucho a lo que ocurrió cuando llegaron los supermercados chinos; tampoco se entendía cómo podían vender a esos valores», afirmó.
Ante la consulta sobre si esta presión obliga a las tiendas locales a reconfigurar sus márgenes, Baremberg respondió: «Uno intenta acercarse a esos precios, pero llega un momento en que es imposible. El comercio local tiene costos fijos muy importantes: impuestos, salarios en blanco, facturación, alquileres y toda la estructura formal. No es que el comerciante tenga márgenes excesivos. Simplemente tiene costos que debe afrontar».
