El jujeño de 22 años, primer argentino campeón del mundo en doble mini tramp, participa en los Juegos Suramericanos mientras trabaja, estudia y entrena en San Salvador de Jujuy.
El gimnasta argentino Santiago Ferrari, de 22 años, compite en los Juegos Suramericanos que se disputan en la ciudad de Santa Fe. Ferrari es el primer argentino en consagrarse campeón del mundo en la especialidad doble mini tramp, un título que obtuvo en Santarém 2023. En su debut en estos Juegos, finalizó quinto en sincronizado masculino junto a Tobías Weise y octavo en sincronizado mixto con Valentina Podestá.
Nacido en San Salvador de Jujuy, Ferrari combina su carrera deportiva con un empleo en atención y ventas en una empresa de lunes a sábado desde las 8 de la mañana. Por la tarde, entrena desde las 16 hasta las 18.30 y luego dicta clases de gimnasia hasta las 20. A la noche estudia la carrera de Administración Agraria en modalidad virtual. «Hice dos años de Ingeniería Agrónoma presencial y me costó un montón; los profes me decían: ‘Santiago, arreglátelas’. Era imposible. Ahora estoy a full con esto, y si Dios quiere, el año que viene me recibo», declaró a Clarín.
Sobre la carga diaria, Ferrari afirmó: «Siento que uno descansa cuando se va para arriba, entonces trato de disfrutar al máximo. En la habitación de la Villa hay un cartel con la frase ‘memento mori’ (hay que saber que uno va a morir). Hay que vivir el día a día».
El campeón mundial también se refirió al impacto psicológico de su título: «Al principio era un peso. Yo me lo puse siempre solo. Pero últimamente lo estoy manejando muy bien, estoy trabajando con un psicólogo deportivo y eso me ayuda, porque en este deporte la cabeza influye muchísimo». Y agregó: «En 20 segundos se define todo, es duro para la cabeza».
Consultado sobre si alguna vez perdió la concentración necesaria para competir, respondió: «Sí, el año pasado tuve una lesión en el tobillo. No me sentía bien en las competencias y es donde ahí dije ‘basta’. Con mucho tiempo de psicólogos y de coaching pude salir adelante. Recuperé la emoción que había perdido por estar en el aire, llegué a plantearme dejar todo».
Ferrari también mencionó los sacrificios personales: «Hice muchos sacrificios para llegar hasta acá. De chico no pude estar en mi Cena Blanca, en el viaje de egresados… todos mis amigos se iban de fiesta y yo me quedaba. Pero tenía bien claro mi objetivo y no me arrepiento de nada. Valió toda la pena».
Respecto al apoyo familiar, señaló: «Mis viejos son mi sponsor principal de toda la vida. Mi viejo es kinesiólogo y siempre me ayuda; mi mamá siempre está al pie del cañón. Para un torneo internacional donde me iba al Mundial de Dinamarca (en 2015), los vi pegarse una endeudada… Los vi sufrir por un capricho mío, al menos lo veo de esa manera. Siempre estuvieron para mí. Se los agradezco un montón, sin ellos no estaría acá».
En cuanto a su vida personal, mencionó a su pareja, Mercedes: «Me caga a pedos», dijo entre risas. «Ella quiere que yo sea influencer, que vea a los otros deportistas cómo se promocionan a sí mismos. Y yo soy más tranquilo, me da un poco de vergüenza la cámara. Pero siempre me está molestando para mejor. Ahora empecé a hacer varios videos y me hablaron de un club de musculación en Jujuy, de lugares de comida… las redes son importantes porque te abren puertas».
Sobre el financiamiento de su carrera, Ferrari expresó: «El mes que viene nos vamos a una gira con mi entrenador por Alemania, España y China, torneos que sirven para ganar experiencia porque el año que viene son clasificatorios a los Juegos Olímpicos 2028. Por suerte, esta vez el ENARD se puso la 10 y me pagó todo el viaje. Lo único que yo pagué fueron las inscripciones, que es un gasto mínimo comparado con todo lo demás. Hace dos años que vienen apoyándome. Sin el apoyo de ellos, yo nunca hubiera hecho estos viajes».
También se refirió a la situación de otros atletas: «A mis compañeros no los ayudan en nada. Es como que son totalmente descartables. Ellos siempre, con toda la buena onda, hacen lo que sea para juntar la plata. Verlos así duele, por eso trato de darles una mano, compartir sus videos para que crezcan».
En relación con el rendimiento del deporte argentino, analizó: «Lo que tiene Argentina diferente al resto en el deporte es que pone mucho huevo. Ya no hay economía que valga ni nada. El argentino tiene muchas ganas y quiere llevarse el mundo por delante». Y añadió: «El roce siempre hace falta. En Europa cada mes tienen una competencia, a nosotros nos falta sentir los nervios de un torneo de alto nivel, porque no es lo mismo cuando estás entrenando».
Al ser consultado sobre qué significa volar para él, respondió: «Sentís la cosquillita en la panza. Es sentir que estás en el aire y que te estás burlando de la fuerza de gravedad. Ves todo desde arriba, es hermoso. Y encima poder dar vueltas con un montón de giros es espectacular».
Sobre qué le diría al Santiago de ocho años, afirmó: «Que siga metiendo porque todavía no fuimos a los Juegos Olímpicos. Prefiero estar en Los Angeles 2028 antes que tener la carrera financiada de por vida. Para eso estoy estudiando y creciendo en otro ámbito que no sea solamente en el deporte, sé que esto no es para siempre».
Finalmente, sobre sus rituales, contó: «Acaricio el trampolín y le digo: ‘Dale, vamos, ayudame en esta’. Siempre lo hice de muy chico y me motiva».
