La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezaron este martes 6 de octubre la inauguración de la Planta II del proyecto minero Sal de Oro, operado por la compañía surcoreana POSCO en el Salar del Hombre Muerto. La nueva instalación tiene una capacidad de diseño de 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE).
El Gobierno nacional trasladó su agenda oficial a la Puna salteña este martes 6 de octubre. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezaron la inauguración de la Planta II del proyecto minero Sal de Oro, desarrollado por la compañía surcoreana POSCO en el Salar del Hombre Muerto.
El acto contó con la presencia de los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz, y de Catamarca, Raúl Jalil, junto con autoridades directivas de la empresa y representantes diplomáticos de la República de Corea.
Capacidad de producción e inversión
La nueva unidad industrial cuenta con una capacidad de diseño proyectada para producir 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE). El proceso de ajuste productivo está orientado hacia 2027 y enfocado en los mercados de exportación. Esta instalación se suma a la planta de hidróxido de litio que la compañía opera en el parque industrial de General Güemes.
Con ambas instalaciones operativas, la capacidad nominal del desarrollo minero alcanza las 48.000 toneladas anuales de derivados del mineral. La firma surcoreana confirmó que contempla etapas posteriores para incrementar de forma progresiva la producción total del complejo hasta alcanzar las 100.000 toneladas anuales.
Incentivos fiscales e integración regional
El proyecto global Sal de Oro contempla un desembolso superior a los US$ 2.000 millones. Su segunda fase fue incorporada al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), marco bajo el cual se garantizó un compromiso directo de inversión de US$ 547 millones para esta etapa del desarrollo.
El proyecto se extiende territorialmente entre los límites de Salta y Catamarca. Las autoridades locales y directivas destacaron la aplicación de estándares internacionales de sostenibilidad ambiental, gestión social e infraestructura financiada con el apoyo de organismos multilaterales de crédito.
La habilitación de la planta en la Puna reafirma el impulso del sector minero como motor de atracción de divisas e inversión extranjera directa. El desarrollo del litio consolida una alianza de trabajo entre la administración central, los gobiernos provinciales y los capitales privados en el norte argentino.
