Una mujer de barrio Ludueña fue asaltada en su vivienda y comercio por cinco hombres armados, quienes la maniataron con alambre y le sustrajeron una caja fuerte con ahorros de 35 años de trabajo y objetos personales.
Una mujer de barrio Ludueña, identificada como Griselda, fue asaltada en su casa y comercio ubicados en pasaje Gandhi al 7000, por cinco hombres armados que la maniataron con alambre y le robaron una caja fuerte con ahorros de 35 años de trabajo, joyas de oro y mercadería.
El hecho ocurrió el lunes por la tarde, cuando la mujer se encontraba sola en el domicilio. Según declaró a LT8, los delincuentes ingresaron al local que atiende desde las 6 hasta las 23, aprovechando la llegada de una compradora. Luego pasaron a la vivienda.
«Fueron cinco hombres, todos con armas de fuego. Yo estaba sola, y entraron a llevarse lo que no era de ellos», recordó Griselda. La mujer señaló que le apuntaron con un arma, la hicieron sentar, le ataron las piernas y manos con alambre, le cubrieron la cabeza con una toalla y le colocaron cinta adhesiva en la boca.
«Se llevaron todo lo de valor que pudieron encontrar, tanto en mercadería como en objetos personales. Estuvieron media hora o 40 minutos aproximadamente. Cerraron puertas y ventanas, se llevaron las cámaras», sostuvo la mujer.
Griselda manifestó que uno de los asaltantes le friccionó las manos, le hizo masajes y le ofreció agua, mientras los otros le advertían que no se sacara la toalla de la cabeza. «Yo les pedía que me la quitaran porque no podía respirar, y me dijeron que respirara por la nariz», contó.
La mujer remarcó que «hicieron un desastre en la casa. Se llevaron una caja fuerte que la teníamos hace diez mil años. Había muchas cositas de oro de los chicos y los ahorros de 35 años de trabajo. Era dinero de mi comercio y de los años en que mi marido trabajó en una fábrica. Sabían todo de mi familia».
Tras la huida de los ladrones, Griselda pudo pedir ayuda saltando hasta la puerta de ingreso y gritando a los empleados de una fábrica de enfrente. «Esos chicos me sacaron los alambres y unos vecinos vieron a los ladrones huir en una camioneta. El dinero robado no me importa. Sí los objetos familiares. La plata va y viene. Yo seguiré trabajando mientras Dios me de salud», afirmó.
