La actriz Viviana Saccone participa en el programa Es mi sueño de eltrece, donde canta, y próximamente abrirá un hotel boutique en Palermo junto a amigos. En una entrevista con LA NACION, habló sobre su carrera, sus estudios de coaching ontológico y su vida personal.
La actriz Viviana Saccone participa en el programa Es mi sueño, ciclo de eltrece conducido por Guido Kaczka, donde se desempeña como cantante. En una entrevista con LA NACION, Saccone relató que aceptó el desafío después de dudar por miedo a cantar en público, actividad que no había realizado profesionalmente antes.
Saccone, de 58 años, es conocida por sus papeles en novelas como Por siempre mujercitas, Más allá del horizonte y Montecristo. En casi cuarenta años de carrera, trabajó en teatro, televisión y cine. Hace unos años estudió coaching ontológico y actualmente está abocada a la apertura de un hotel boutique en Palermo, llamado Thames Boutique Apart Hotel, junto a amigos.
Sobre su participación en Es mi sueño, Saccone declaró: “Nunca había hecho nada parecido. Es un desafío… Algo completamente nuevo que me apasiona. En un principio dudé justamente por el miedo…. ‘Ay, pero si yo nunca lo hice, a ver si no sale’. Y fue también eso lo que después me hizo tomar la decisión de aceptar… Se trata de atravesarlo y de poder disfrutarlo, aunque no salga del todo bien”.
Consultada sobre si el programa cambió sus rutinas, respondió: “Yo le dedico todo el tiempo, porque tomo clases y hacemos ensayos con los coachs y con mis compañeros y después grabamos. Pero la verdad es que el artista, en general, no tiene una rutina… Entonces, lo único que cambió en mi rutina es que estoy cantando casi 24 horas por día”.
En cuanto a los jurados del programa, Saccone afirmó: “Los vemos solamente en el rol de jurados. No los cruzamos demasiado. A veces me lo cruzo al Puma (Rodríguez) cuando coincidimos en camarines cercanos. Pero casi no los vemos, excepto en las grabaciones. Entonces, realmente hay un rol de jurados porque no ven lo que hacemos antes, ni nada. Siento una profunda admiración por cada uno de ellos. Creo que son personas altísimamente capacitadas para juzgar lo que hacemos… Tal vez juzgar no es la palabra correcta. Nos dan su devolución desde su mirada subjetiva incluso, pero lo hacen con un enorme criterio. Es muy beneficioso todo lo que nos dicen, y cada aporte es sumamente constructivo. Me ayudan a seguir creciendo”.
Respecto de sus proyectos para el verano, mencionó: “Tengo dos propuestas de teatro para hacer gira y las estoy evaluando. Ojalá se de alguna de ellas”.
Sobre el hotel boutique, detalló: “Sí, estoy trabajando con unos amigos que próximamente van a abrir un hotel boutique en Palermo. Se llama Thames Boutique Apart Hotel, sobre la calle Thames, y lo construyeron desde cero. Uno de mis amigos cumple su sueño por el que trabajó desde los 20 años, y es muy lindo acompañarlo porque lo hacemos con mucho amor. Y abajo está el Café de los Caminantes, antiguo, muy romántico, de estilo francés”.
En relación con sus estudios de coaching ontológico, explicó: “Lo aplico a mi vida 100%…. Diría que me cambió la vida. Siempre aclaro que no es una terapia; son cosas diferentes. Hay gente que necesita hacer el recorrido de una terapia, y el coaching es otra cosa. Vale la pena siempre aclararlo para no confundir. A mí me cambió la vida porque tiene que ver, justamente, con una cuestión más práctica, de entender la manera en la que estamos viendo, creencias que tenemos y que ni siquiera nos damos cuenta, y que tal vez no son propias en algunos casos y están más relacionadas a nuestra educación, con el entorno en el que nos criamos. A veces, podemos hacer un parate y replantearnos por qué pienso esto o por qué actúo así o por qué digo esto. El coaching me hizo poder entenderme, modificar la mirada que tenía sobre un montón de cosas, sobre mí misma y saber que, si querés, podés cambiar”.
Saccone también se refirió a su faceta como coach: “Sí, trabajé y di algunas sesiones a personas que se han contactado conmigo a través de las redes y fue una experiencia maravillosa. También di charlas, y ahora ya no porque no tengo tiempo. Pero cuando se abre el espacio y aparece la posibilidad, siempre estoy dispuesta porque, además, es muy lindo y es muy rico también esto de poder ser un puente… Porque, en definitiva, no es uno el que provoca el cambio en el otro, sino que es un puente para que alguien pueda hacer cambios en su vida”.
Consultada sobre qué la llevó a estudiar coaching, respondió: “Con una amiga buscábamos seguir estudiando, a esta altura de la vida. Primero porque somos curiosas y nos interesa mucho aprender cosas y, también para activar nuestro cerebro. Empezamos a buscar carreras que nos entusiasmaran, ella se dedicó a la abogacía y está a punto de recibirse, y yo conocí el coaching… No lo tenía muy claro y cuando empecé a indagar y a ver de qué se trataba, me di cuenta que era algo que me había interesado durante casi toda mi vida. Las lecturas y las cosas que yo hacía tenían que ver siempre con esto”.
Sobre su estado físico y anímico a los 58 años, comentó: “Me siento muy bien. Me siento como a los 30, aunque el espejo no me devuelve aquella imagen (risas). El otro día le decía a mi hija que es raro porque yo me sigo sintiendo igual, y me miro y veo otra cara… Yo estoy contenta conmigo… Y también hay un trabajo de aceptar constantemente los nuevos cambios. Voy al gimnasio, entreno, y me doy cuenta que no es igual que hace 10 años… Lo que antes lograba en dos meses de entrenamiento, ahora ya no lo logro, y tengo que entrenar el doble. Trato de tener una vida saludable, que es lo que me importa, y me parece que eso es lo que se refleja”.
En cuanto a sus hijas, expresó: “Sí. Las dos son artistas, pero ninguna es actriz. Alegra escribe muy bien, estudia y le gusta mucho la poesía. Y Serena tatúa y es DJ, le gusta mucho la música, y dibuja muy bien”.
Sobre el amor, dijo: “No sé cómo contestar a esta pregunta. Estoy en una etapa de mi vida de tanto amor hacia mí, y tan feliz y tan bien, que quien aparezca tiene que superar ese estado. Está difícil el mercado (risas). Estoy sola ahora”.
Al repasar su trayectoria, Saccone manifestó: “Me da orgullo haberme animado a todo lo que quise, que es un poco lo que sucedió ahora. ¿Qué puede pasar si sale mal? No pasa nada. Vine de un pueblo, sin ningún contacto, a probar suerte y ver qué pasaba. Estudié teatro, me presenté a castings y toda esa movida me trajo hasta acá. Es un largo recorrido y lo que más agradezco es haber podido vivir de esta profesión que alguna vez dejó de ser un hobby para ser mi sustento. Y le agradezco a esa Viviana que, llena de miedos y siendo tan jovencita, se tiró a la pileta y se animó, a pesar de todo. Hay que animarse, a pesar de los miedos y de la vergüenza. Para mí la clave está ahí, en hacer lo que te gusta”.
Finalmente, sobre sus personajes preferidos, afirmó: “Todos me gustaron, pero en especial los que hice en Más allá del horizonte y Montecristo. Además, las dos novelas fueron maravillosas. Eran un combo impresionante. Sin duda son mis dos novelas y personajes preferidos que, coincidentemente, se llamaban Victoria. Más allá del horizonte tuvo dos etapas, porque pasaban 20 años y Victoria crecía; el personaje lo hizo Patricia Palmer, y yo pasé a ser su hija Camila. Pero la etapa de Victoria fue gloriosa. Además, tuve la oportunidad de trabajar con Gina Lollobrigida, que iba a hacer el personaje que finalmente interpretó Luisa Kuliok. Llegué a grabar con par de capítulos con Gina y es un recuerdo hermoso. Y en Montecristo grabábamos en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo y fue muy movilizante estar en contacto con personas que habían atravesado situaciones parecidas a las que transitaba mi personaje. Montecristo se puede ver en Netflix, por lo que hay mucha gente que descubre la novela recién ahora”.
Y agregó: “Volví a ver algún capítulo suelto de Milagros, que así se llamaba Más allá del horizonte en Italia, y es muy gracioso porque a la mayoría de los doblajes no le quitan el audio original. Entonces se escucha bajito hablando en español y arriba en italiano”.
