En enero de 1995, el club rosarino anunció la incorporación de la estrella colombiana, pero el acuerdo se desvaneció en horas por un desencuentro en el pago del adelanto pactado.
El 4 de enero de 1995 quedó marcado en la historia de Newell’s Old Boys por un episodio inusual. El club anunció la incorporación de la figura mundialista colombiana Carlos «Pibe» Valderrama, en un movimiento que captó la atención del mercado de pases. Sin embargo, el sueño leproso duró apenas unas horas.
La gestión había sido impulsada por el entonces presidente Eduardo López. Valderrama llegó a Rosario, se presentó en conferencia de prensa con la camiseta del club e incluso cenó con los directivos. No obstante, el acuerdo no se concretó porque el jugador reclamó el pago de un adelanto que, según afirmó, había sido pactado.
En medio de la cena, Valderrama formuló la pregunta que dio un giro a la negociación: «¿Dónde está el maíz, que no lo veo?». La expresión, utilizada en referencia al dinero acordado, surgió ante la falta del pago prometido. Según relatos de la época, los dirigentes le explicaron que esperaban fondos de otra operación, pero el futbolista decidió no esperar.
«Yo no espero ni a mi mamá ni a mi papá. Sean serios», habría dicho Valderrama, según reconstrucciones periodísticas. Inmediatamente después, emprendió el regreso a Buenos Aires y luego a Colombia para reincorporarse a su club de origen, Junior de Barranquilla.
En declaraciones posteriores, el mediocampista fue contundente al explicar el motivo de su partida: «El billete». El frustrado fichaje quedó como un episodio singular en la historia del fútbol argentino, marcado por las expectativas generadas y la rápida resolución del jugador de no firmar sin el cumplimiento previo de lo acordado.
