El Concejo Municipal de Rosario aprobó una ordenanza que equipara la venta de sobres de nicotina de uso oral a las restricciones del tabaco, prohibiendo su venta a menores y en espacios no habilitados.
El Concejo Municipal de Rosario aprobó un proyecto de ordenanza que regula la venta de bolsitas o sobres de nicotina de uso oral, equiparando su comercialización al régimen vigente para los productos de tabaco. La iniciativa, impulsada por la concejala socialista Alicia Pino, busca establecer límites a un fenómeno en expansión que ya había generado alertas en medios y organismos sanitarios del país.
“Ante el crecimiento del consumo y la comercialización de las bolsitas de nicotina, y frente a la ausencia de una regulación sanitaria específica, desde el Concejo asumimos la responsabilidad de intervenir. En un contexto de aumento de los consumos problemáticos, el Estado debe atender este tipo de situaciones”, sostuvo Pino durante su exposición en el recinto.
Entre los puntos centrales, el proyecto establece que la venta solo podrá realizarse en comercios habilitados para expender productos de tabaco, y prohíbe expresamente la venta ambulante o en espacios no autorizados. Además, impide su comercialización a menores de 18 años, por lo que los locales deberán exigir la acreditación de edad correspondiente.
La exhibición al público, así como la publicidad, promoción o cualquier incentivo comercial, quedarán regidos por los mismos términos previstos en la legislación nacional para los productos de tabaco. En caso de incumplimientos, se aplicarán las sanciones ya previstas en la normativa municipal para infracciones vinculadas a la venta de tabaco.
Cabe aclarar que la normativa no prohíbe la venta, pero exige que estos productos cumplan las mismas restricciones que los cigarrillos según la Ley Nacional 26.687, que regula la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con tabaco.
“Se trata de un producto que, bajo la apariencia y el sabor engañosos de una golosina, se vende y se consume sin las debidas advertencias sobre el daño a la salud ni los controles que exige una sustancia altamente adictiva. Escuchamos las alarmas sanitarias y generamos esta regulación con un enfoque preventivo y sanitario para saldar el vacío legal que existía”, concluyó la concejala.
