El intendente Pablo Javkin encabezó este lunes 25 el acto conmemorativo por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo, donde vinculó el espíritu de la revolución con la autonomía rosarina, defendió las políticas de seguridad y reclamó un modelo de país más federal.
El intendente Pablo Javkin encabezó este lunes 25 el acto conmemorativo por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo, oportunidad en la que vinculó el espíritu de la Revolución de Mayo con la autonomía rosarina; defendió las políticas de seguridad aplicadas en la ciudad y el trabajo entre los distintos niveles del Estado, y reclamó, una vez más, un modelo de país más federal.
Ante autoridades provinciales, municipales, representantes de instituciones y vecinos, el mandatario local reivindicó el espíritu revolucionario del 25 de Mayo como símbolo de libertad y autodeterminación, y trazó un paralelo con el proceso que llevó a Rosario a conquistar su autonomía. “El eco de la revolución de mayo resuena en la historia reciente de nuestra ciudad. En el año de su tricentenario, después de más de un siglo de reclamarla, Rosario consagró su autonomía”, sostuvo.
Y agregó: “Plena, inmediata y definitiva. Hoy, somos la Ciudad Autónoma de Rosario. Hoy, tenemos el derecho y la responsabilidad de construir nuestro propio destino, sin ataduras ni leyes dictadas en otras ciudades”.
El mandatario recordó que “llegamos hasta acá después de haber atravesado tiempos de desamparo y dolor”, y amplió: “Días aciagos, cuando las mafias quisieron arrebatarnos la tranquilidad de nuestra vida cotidiana. Fueron los años de la vergüenza, cuando desde afuera nos miraban con pena y cuando algunos, desde adentro, se hacían los distraídos porque pensaban que les convenía el caos para sacar unos votitos más”.
“Pero fuimos dignos hijos de esta tierra: no nos rendimos”, remarcó el jefe municipal, al tiempo que valoró el trabajo conjunto entre los distintos poderes y niveles del Estado: “Tomamos una decisión firme: dar batalla sin descanso contra la pus que nos invadía. No descansar hasta pacificar Rosario. Hasta que gane la gente buena”.
En ese marco, defendió las políticas de control territorial con mayor presencia policial, el endurecimiento de controles penitenciarios y, especialmente, la urbanización de barrios. “Cambiamos el terror por la valentía y la ley. Un plan invocando nuestra bandera, modificando leyes, urbanizando barrios y barriendo la corrupción de jueces indignos de su investidura”, señaló.
“Pacificar una ciudad es moverla”, destacó Javkin y afirmó que hoy Rosario volvió “a construir, crear y crecer”. Y apuntó: “No es casual que hoy, cuando Rosario se levantó y volvió a hacer obra, veamos a los mismos que se escondían cuando la cosa estaba brava, oponerse a la pujanza de la ciudad”.
“Quiero decirles que no nos van a parar. No van a llevarnos de nuevo a la quietud y al miedo. Ya no pueden lastimar a Rosario. Frenarnos sería abrirle otra vez la puerta a la inacción, que es lo que necesitan los violentos para salir de sus madrigueras. No se lo vamos a permitir. No van a detener ni la grandeza ni el progreso de Rosario”, resaltó el mandatario.
“Nadie sana yendo para atrás. Se sana yendo para adelante. Se sana haciendo obras en los barrios, llenando las plazas y los parques de familias, pasando tiempo con los abuelos, hablando con los chicos. Se sana no aflojando contra el delito, se sana con firmeza y nuevos instrumentos para ser más efectivos”, dijo Javkin, y afirmó: “Somos una ciudad de más de un millón de gente buena que eligió sanar, que todos los días elige ir hacia adelante”.
“Dijimos que íbamos a poner a Rosario bien arriba. Y hacia ahí vamos, con las manitos bien limpias y el corazón abierto, para que cuando nombren a Rosario lo hagan con admiración, cariño y sobre todo, con respeto. No vamos a aflojar”, completó el titular del Ejecutivo local.
Sobre el final de su discurso, el intendente retomó el tono federal del mensaje y reclamó un país “que apueste por producir, exportar y crecer”, además de cuestionar las decisiones tomadas “lejos de las realidades” de las ciudades y provincias del interior.
“Como aquel 25 frente al Cabildo, los ciudadanos nos juntamos y decimos bien fuerte que no habrá poder sobre la tierra que frene la voluntad de un pueblo de ser más grande, más bueno y más libre”, concluyó.
