Gustavo Adda, director de Educación, Prevención y Seguridad Vial de Rosario, brindó pautas para evitar accidentes en condiciones de baja visibilidad.
La niebla es uno de los factores que más dificulta la conducción en las rutas y autopistas de todo el país, incluida la provincia de Santa Fe. Este fenómeno, que suele aparecer de manera ocasional en el otoño, constituye una de las principales causas de accidentes de tránsito en la Argentina. Según detalló Gustavo Adda, director de Educación, Prevención y Seguridad Vial de Rosario, en diálogo con La Capital, “la previsión sobre las condiciones meteorológicas antes de un viaje es fundamental para prever tanto las distancias y los tiempos de descanso, como así también estos cambios climatológicos que son realmente severos”.
Cuando se presentan bancos de niebla, los conductores sufren una considerable reducción de la visión al manejar, lo cual limita drásticamente el tiempo de reacción ante los movimientos de otros vehículos. Adda remarcó que la conducta es el eje central de la seguridad. “La cuestión climatológica es un factor mínimamente influyente porque lo que influye directamente es la conducta que asume cada responsable de vehículo”, enfatizó.
Ante la aparición de niebla, la primera recomendación es reducir la velocidad de inmediato. No obstante, existe una duda frecuente sobre si es conveniente detenerse totalmente. El especialista fue categórico al respecto: “Si somos sorprendidos por un caso de niebla o lluvia intensa, lo primero que hay que hacer es disminuir la velocidad, no detenerse. Esto es una condición básica, inclusive también está establecida en la normativa”. Los carteles en rutas y autopistas refuerzan este mensaje: en caso de niebla, no se detenga.
El peligro de frenar en la calzada o en sus proximidades es lo que Adda denominó una “trampa oculta”. Si la visibilidad es nula y es imperioso dejar de circular, el conductor debe “abandonar la calzada, pero no en la banquina, sino buscar los intercambiadores para salir de la autopista o de la ruta”. Detenerse en la banquina es extremadamente peligroso, ya que otros conductores pueden usarla como referencia de guía y colisionar con el vehículo estacionado.
La mayoría de los accidentes bajo estas condiciones involucran vehículos que se estrellan contra otros que están frenados o circulando más despacio por el mismo carril. Adda señaló que la velocidad es el factor determinante en el daño que genera un choque. La seguridad depende de la “relación de la velocidad con la capacidad de maniobra, sobre todo de frenado y de elución, de poder eludir un obstáculo o un vehículo que esté indebidamente detenido”. Por ello, mantener una distancia de seguridad adecuada es vital.
Una vez que el auto transita más despacio, es clave utilizar correctamente el sistema de iluminación. Adda advierte sobre un error muy común: el uso de las luces altas. “No deben utilizar las altas. Las partículas de agua que están suspendidas en el ambiente refractan estos haces de luces y nos hacemos una barrera lumínica que nos autoencandila”, sostuvo. En su lugar, recomendó el uso de luces bajas y, si el vehículo cuenta con ellos, los faros antinieblas. Respecto a las balizas, aclaró que no deben usarse mientras el vehículo está en movimiento: “No hay que encender las balizas eléctricas porque eso indica que el vehículo está detenido y puede traer a confusión”.
Muchas rutas y autovías de la región cuentan con señalizaciones específicas para zonas de niebla frecuente: marcas en forma de “V” invertida pintadas sobre el asfalto. Adda explicó cómo interpretarlas: “Una velocidad la precautoria, sabiendo que la máxima velocidad es 60 km/h si se alcanzan a ver dos de esas ‘V’ invertidas, y 40 si se alcanza a ver una sola”. La normativa general indica que si se pueden visualizar tres señales la velocidad máxima es de 80 km/h.
Finalmente, un punto práctico es el mantenimiento de la visibilidad interna del habitáculo del auto. Los vidrios suelen empañarse debido a la diferencia de temperatura. La manera correcta de solucionarlo es encender el aire acondicionado con la temperatura en calor. Tras esperar unos cinco minutos, los cristales se despejarán. Adda concluyó que la seguridad en el espacio público depende de “atender las indicaciones de las señales sobre todas las cosas, porque allí también esos son elementos constitutivos del espacio público que realmente contribuyen mucho a poder prevenir”.
