El rosarino Omar Descarrega repasó su trayectoria desde el fútbol de ascenso hasta la elite del tenis internacional, como juez de silla, coordinador de logística en Copa Davis y referente formativo en Santa Fe.
El reconocido árbitro y dirigente deportivo rosarino Omar Descarrega repasó en el streaming Saque y Volea del diario El Ciudadano el camino que lo llevó desde el fútbol de ascenso hasta la elite del tenis internacional, tras una controversia reglamentaria en un torneo local que impulsó su trayectoria como juez de silla, coordinador de logística en Copa Davis y referente formativo de menores en la región.
Una jugada en Regatas que cambió el destino
El vínculo de Descarrega con el tenis nació en el Club Regatas Rosario. Una final interna y una decisión arbitral dudosa fueron el detonante. «Había un tiro con efecto, el Gillette, que le pegás, pica en tu cancha y vuelve. Es la única vez que podés pasar la raqueta y pegar del otro lado. Me lo cobraron mal y no discutí para no arruinar una amistad, pero me quedé con la duda. Le escribí a la escuela de árbitros, me contaron cómo se resolvía y me invitaron a hacer el curso porque no tenían árbitros en Rosario», recordó.
Su debut fue en una Copa Fed en Luján y, poco después, integró las ternas arbitrales de la época dorada del tenis nacional. «Me tocó arbitrar a la ‘generación dorada’: Coria, Nalbandian, Gaudio, Chela, Cañas. Y también a los internacionales como Gasquet, Ferrero o Ferrer. Era un hobby que disfrutaba mucho en los ATP y la Copa Davis», señaló.
Juegos Jadar, Sudamericanos y Copa Davis
Con el paso de los años, su labor trascendió la función de juez de línea para volcarse a la dirección y logística de torneos internacionales. Además de participar en Juegos Sudamericanos, estuvo al frente de la dirección de tenis en los Juegos Jadar (Juegos Argentinos de Alto Rendimiento). «Con mucha más experiencia, ya sabiendo cómo se arma un torneo y la logística que necesita, la Asociación Argentina de Tenis me convocó para trabajar en los Juegos Hádars», detalló.
Durante la serie de Copa Davis disputada en Rosario, Descarrega desempeñó un rol cuando el certamen estuvo al borde de la cancelación: «Hubo un seguimiento de un mes. La Copa Davis estuvo a punto de no realizarse porque ninguna cancha daba las medidas reglamentarias. Tuve la idea de hacer una entre dos canchas, lo había visto en un Challenger en Corrientes, lo aprobaron y se pudo jugar en las condiciones que quería Guillermo Coria». También tuvo a su cargo la coordinación técnica de los alcanzapelotas.
La docencia en el tenis amateur y el manejo del reglamento
Descarrega dedica parte de su tiempo a recorrer academias y clubes locales para dictar capacitaciones sobre el reglamento en el tenis amateur e interclubes. «En general hay un gran desconocimiento del reglamento. Voy a los clubes a mirar torneos o charlas para enseñarles y evitar que se llegue a situaciones de reclamo o fricción entre compañeros», explicó.
Una de las consultas habituales ocurre cuando los jugadores pierden la cuenta del tanteador: «Si se olvidan el resultado o hay una discusión donde uno dice 30 iguales y el otro 40-15, el procedimiento indica que hay que volver para atrás, hasta el último punto en el que ambos estén de acuerdo, por ejemplo el 15 iguales. Hay que actuar con el reglamento en la mano y no con los nervios del partido».
Menores y el rol pedagógico con las familias
Al frente de la dirección de torneos de la Confederación Sudamericana (COSAT) y el Nacional de Menores, Descarrega combina el conocimiento de las normas con un enfoque educativo. «El reglamento en menores es exigente. Hay una escala del 1 al 10 para sancionar faltas de conducta, como tirar la raqueta o decir una mala palabra; si llegás a 10 puntos te suspenden un mes. En el profesional la sanción es con dinero, pero a los chicos hay que educarlos», afirmó. «A los padres que se meten o insultan tenemos la potestad de sacarlos del club. Si no quieren salir, el problema se lo generan a su propio hijo», agregó.
Descarrega sintetizó su vocación: «Fui padre de tenista, fui árbitro y hoy dirijo torneos. Conozco lo que necesita el jugador, el club y el circuito. Es un trabajo de ser el primero en llegar y el último en irse, pero es apasionante».
