Datos oficiales y privados muestran una reducción del empleo registrado, una caída del poder adquisitivo salarial y una baja en las ventas de consumo masivo durante el primer semestre del año.
El mercado laboral argentino registró en mayo una disminución de 38.500 aportantes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en comparación interanual, según datos de la Subsecretaría de Seguridad Social. El total de aportantes se ubicó en 12,44 millones. En los últimos doce meses, se perdieron más de 140.000 puestos de trabajo asalariados, con incidencia en el sector privado y también en el empleo público.
Desde mayo de 2023, la cantidad de aportantes se redujo en más de 300.000 personas. En paralelo, crecieron las modalidades de menor protección, como el monotributo y el trabajo en casas particulares. Cerca de 9,5 millones de personas permanecen en la informalidad, sin acceso a cobertura previsional, obra social ni seguros por riesgos del trabajo.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que los salarios registrados aumentaron en mayo un 1,8%, por debajo del 2,1% de inflación del mismo mes. En los primeros cinco meses del año, los salarios registrados acumularon una suba del 12,3%, mientras que la inflación alcanzó el 14,7%. Los salarios privados registrados crecieron un 2% en mayo, mientras que los salarios públicos avanzaron un 1,5%. Según cálculos del Iaraf, ambos sectores perdieron poder de compra durante el mes. Desde noviembre de 2023, los salarios privados registrados se ubican por debajo de aquel nivel en términos reales, y los del sector público acumulan una pérdida cercana al 18%.
La consultora Scentia reportó que las ventas de productos de consumo masivo registraron en junio su sexta caída interanual consecutiva, con una baja acumulada del 2,9% en el primer semestre. Los supermercados lideraron el retroceso con una disminución cercana al 5% en el semestre. Los rubros más afectados incluyen bebidas sin alcohol, productos perecederos y artículos de higiene y cuidado personal. También cayeron las ventas en mayoristas, autoservicios independientes y almacenes, mientras que las farmacias se mantuvieron estables. El comercio electrónico fue la excepción, con un crecimiento impulsado por alimentos, bebidas y productos para desayuno y merienda.
